Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un cristal resquebrajado
No son lágrimas
las palomas
descendiendo
de su nido
Un cristal resquebrajado,
una mecha apagada
por las cosas del olvido
Quién te viste azucena
con la lluvia del ocaso
son los llantos y las penas
las heridas de un zarpazo
una rosa marchitada
tras el ruido de un tranvía
que corriendo no sabía
su alegría se llevaba.
Un carrusel en el desierto
una bala en la arena
y el cristal sobre la vena
anunciaba el desacierto
Por milagro de una luz
una paloma descendía
pero ella no sabía que
era Él mi buen Jesús.
No son lágrimas
las palomas
descendiendo
de su nido
Un cristal resquebrajado,
una mecha apagada
por las cosas del olvido
Quién te viste azucena
con la lluvia del ocaso
son los llantos y las penas
las heridas de un zarpazo
una rosa marchitada
tras el ruido de un tranvía
que corriendo no sabía
su alegría se llevaba.
Un carrusel en el desierto
una bala en la arena
y el cristal sobre la vena
anunciaba el desacierto
Por milagro de una luz
una paloma descendía
pero ella no sabía que
era Él mi buen Jesús.
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