BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Barco inamovible
bodega incesante
sentina silenciosa
de maderas, y cuerpos vegetales.
Pronunciada pendiente,
enunciado enmudecido,
casa, albergadora de caricias
y remotas brisas legendarias.
Vestimenta rojiza
de cortinas insalvables
solitaria en su cancela
mansión apacible, dentro de otra.
Certera imposición
abierta luminosidad
museo indecente de masturbaciones
solitarias, fotografías incandescentes
que todavía nos danzan.
Ah, pero ella, también se mueve,
y mueve sus labios divinos
y conversa con raíces y sonidos
y, ángel lascivo, sondea en centímetros,
latentes profundidades.
Hasta que me alcanza
y moviliza sus brazos
y arranca los pétalos
y oscurece alegrías, jovialidades.
Intransigente como anatema
fronda incipiente de persianas y ventanas
de amanecida, serpientes anodinas
tumbadas al sol del mediodía, aguas
y charcas carcomidas.
Putrefactas, también de odios y desprecios,
como de amor, se hunden las casas.©
bodega incesante
sentina silenciosa
de maderas, y cuerpos vegetales.
Pronunciada pendiente,
enunciado enmudecido,
casa, albergadora de caricias
y remotas brisas legendarias.
Vestimenta rojiza
de cortinas insalvables
solitaria en su cancela
mansión apacible, dentro de otra.
Certera imposición
abierta luminosidad
museo indecente de masturbaciones
solitarias, fotografías incandescentes
que todavía nos danzan.
Ah, pero ella, también se mueve,
y mueve sus labios divinos
y conversa con raíces y sonidos
y, ángel lascivo, sondea en centímetros,
latentes profundidades.
Hasta que me alcanza
y moviliza sus brazos
y arranca los pétalos
y oscurece alegrías, jovialidades.
Intransigente como anatema
fronda incipiente de persianas y ventanas
de amanecida, serpientes anodinas
tumbadas al sol del mediodía, aguas
y charcas carcomidas.
Putrefactas, también de odios y desprecios,
como de amor, se hunden las casas.©