BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi vida sin esperanza
transcurre quieta, atada,
sin alas, ni sueños, ni
ilusiones dignas de mención.
Mi vida sin esperanza,
se abre cual granada frutal,
al interior de un paisaje brutal,
lleno de desequilibrios y desigualdades,
que emerge de un verano al fondo,
como una canción de despedida eterna.
Mi vida sin esperanza, trata
de enorgullecerse de sí misma,
ingente hazaña y proeza, que apenas
me doy cuenta donde piso y donde
mi cuerpo en la noche albergo.
Pueden ser destartaladas estaciones,
o rancias despensas que se llenan
milagrosamente de quesos y membrillos,
de gente pidiendo o de nigromantes austeros.
©
transcurre quieta, atada,
sin alas, ni sueños, ni
ilusiones dignas de mención.
Mi vida sin esperanza,
se abre cual granada frutal,
al interior de un paisaje brutal,
lleno de desequilibrios y desigualdades,
que emerge de un verano al fondo,
como una canción de despedida eterna.
Mi vida sin esperanza, trata
de enorgullecerse de sí misma,
ingente hazaña y proeza, que apenas
me doy cuenta donde piso y donde
mi cuerpo en la noche albergo.
Pueden ser destartaladas estaciones,
o rancias despensas que se llenan
milagrosamente de quesos y membrillos,
de gente pidiendo o de nigromantes austeros.
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