BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Destila el bosque
un aire denso. Se
manifiestan, entre
taludes y arena,
convergencias inéditas
de proclamaciones
y absoluciones sociales.
Desprecian los hilos
de los agonía fantástica,
un dios apenas satisfecho
con su característica cuchara
metálica.
Forma el aire un denso bosque.
Penetran en las coronas de los picos,
sendas cordilleras tatuadas de nieve.
Broncas similares escuché en el barrio.
Serrín y resina ilustran la vecindad opuesta.
La matemática del fin del mundo
nos salió cara.
El reloj funciona a medias;
un mausoleo donde se estropea el tiempo.
Un nácar inventariado
en los ajuares desvestidos de la sobremesa.
Un azul como de viento transita
las redes del pescador-.
©
un aire denso. Se
manifiestan, entre
taludes y arena,
convergencias inéditas
de proclamaciones
y absoluciones sociales.
Desprecian los hilos
de los agonía fantástica,
un dios apenas satisfecho
con su característica cuchara
metálica.
Forma el aire un denso bosque.
Penetran en las coronas de los picos,
sendas cordilleras tatuadas de nieve.
Broncas similares escuché en el barrio.
Serrín y resina ilustran la vecindad opuesta.
La matemática del fin del mundo
nos salió cara.
El reloj funciona a medias;
un mausoleo donde se estropea el tiempo.
Un nácar inventariado
en los ajuares desvestidos de la sobremesa.
Un azul como de viento transita
las redes del pescador-.
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