Guadalupe D. Lopez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Carta a mi pie derecho...
Querido pie derecho:
Esa noche de lluvia
cuando mi pie izquierdo resbaló,
y el peso de mi cuerpo,
sin previo aviso te aplastó.
El miedo abrazó mi mente
al sentirte ahí doblado,
inmóvil... Sin fuerza,
incluso todo mojado.
Pensé en sacarte de abajo
queriéndote cobijar,
pero el dolor que sentía,
no me dejaba parar.
Nunca pensé
que una simple caída...
Mi vida la iba cambiar.
Nos unen 50 años
de subidas y bajadas,
de caminatas y carreras,
de caídas y paradas.
Has sido mi sostén y mi soporte,
mi cimiento y pedestal
el primer paso al empezar el día
y el último al acabar.
6 semanas esperando,
tratándote de cuidar
en muleta o patineta,
¡¡ Yo, ya quiero caminar !!
Te he extrañado a cada paso
que mi pie izquierdo quiso dar,
que difícil es todo sin ti,
estás pero no estás.
Espero que te pongas fuerte
para PONERNOS de pie,
parada en mis dos piernas,
pudiéndome sostener.
Juntos caminar por la vida
mirando el tiempo pasar,
en ese reloj de arena,
que un día se acabará.
Querido pie derecho:
Esa noche de lluvia
cuando mi pie izquierdo resbaló,
y el peso de mi cuerpo,
sin previo aviso te aplastó.
El miedo abrazó mi mente
al sentirte ahí doblado,
inmóvil... Sin fuerza,
incluso todo mojado.
Pensé en sacarte de abajo
queriéndote cobijar,
pero el dolor que sentía,
no me dejaba parar.
Nunca pensé
que una simple caída...
Mi vida la iba cambiar.
Nos unen 50 años
de subidas y bajadas,
de caminatas y carreras,
de caídas y paradas.
Has sido mi sostén y mi soporte,
mi cimiento y pedestal
el primer paso al empezar el día
y el último al acabar.
6 semanas esperando,
tratándote de cuidar
en muleta o patineta,
¡¡ Yo, ya quiero caminar !!
Te he extrañado a cada paso
que mi pie izquierdo quiso dar,
que difícil es todo sin ti,
estás pero no estás.
Espero que te pongas fuerte
para PONERNOS de pie,
parada en mis dos piernas,
pudiéndome sostener.
Juntos caminar por la vida
mirando el tiempo pasar,
en ese reloj de arena,
que un día se acabará.