Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
LAS MURALLAS
Jugaba todo niño en las murallas,
pasaban retenidos cada día,
la vista visitaba el azulejo
mirando siempre brumas navegantes.
luz y rayos al claro crepitaron
gigantes manos, ojos que asesinan,
vapores se fundían con los llantos,
titán en carne viva nos miraba.
Gritaban las personas apuntando
horrores que contaban los más viejos,
nosotros congelados nos quedamos
la sombra nos cruzaba por las caras.
Después aquel segundo despertó
el fuerte acorazado, piel de escudo.
Dvaldés
Jugaba todo niño en las murallas,
pasaban retenidos cada día,
la vista visitaba el azulejo
mirando siempre brumas navegantes.
luz y rayos al claro crepitaron
gigantes manos, ojos que asesinan,
vapores se fundían con los llantos,
titán en carne viva nos miraba.
Gritaban las personas apuntando
horrores que contaban los más viejos,
nosotros congelados nos quedamos
la sombra nos cruzaba por las caras.
Después aquel segundo despertó
el fuerte acorazado, piel de escudo.
Dvaldés
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