No quieren mis mentiras que tú creas
verdades, todas ellas que te alertan.
Y más allá de todo cuanto leas
son mis silencios quienes te disertan.
Me muero por vivir sumando amneas.
Mis pesadillas sueñan que despiertan
trenes de olas que evaden mis ideas.
Mis deseos ya casi nunca ofertan.
Quiste soy en tus dedos cirujanos.
Una audiencia mi ausencia solicita.
Mis dioses en tus templos son paganos.
Mi estrecho espacio sólo necesita
una fisión con la presión de manos
para que el sordo tiempo se repita.
Última edición: