Leves espumas-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
El viento sopla en la carne y deja marcas.

Su sustento predilecto arrebata las formas

exclusivas del árbol, sollozos en retícula

renacen en pos de un aventurero iris azul.

Las palabras son mi pena; mi sentencia de gris

capuchino. Los labios inauguran su crueldad

de serpiente. La broncínea decapitación de negligentes

manos obsequiosas. Todo fluye hasta que el escudo

protege las normas. Yo sollozo bajo la penumbra

extirpada del árbol, de la mano de un brazo seguro

e inmanente.

Mi cuerpo es una estalactita. Algo quedó dentro.

Seguramente, palabras y preguntas, interrogatorios

sucintos de leves espumas y plegarias. Conceptos

fríos que sucumben al viento, que sopla y marca

la carne con su herrumbre solitaria.

Veo los árboles, seguro. Las vasijas hermosas

donde cumplimos los ritos exigentes, la antigua

participación. La correa extraña y obsoleta

en que colgamos los ruidos de eremita obsceno.

Su carne, a pedazos, fulgura todavía en mi interior.

Donde se forman los procedimientos y se malcría

al educado príncipe.



©
 
Cuando se lee tu poema lentamente, las palabras nos llevan hacia un lugar que nos gusta estar. Las imagenes se avivan conforme transcurre el poema,

Un placer leerte en una mañana sin girasoles,


No lo sé, estimada Guadalupe, pero siempre voy buscando tres pies al gato, un abrazo y gracias por leerme, con o sin girasoles, hay más flores!!
 

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