BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
El viento sopla en la carne y deja marcas.
Su sustento predilecto arrebata las formas
exclusivas del árbol, sollozos en retícula
renacen en pos de un aventurero iris azul.
Las palabras son mi pena; mi sentencia de gris
capuchino. Los labios inauguran su crueldad
de serpiente. La broncínea decapitación de negligentes
manos obsequiosas. Todo fluye hasta que el escudo
protege las normas. Yo sollozo bajo la penumbra
extirpada del árbol, de la mano de un brazo seguro
e inmanente.
Mi cuerpo es una estalactita. Algo quedó dentro.
Seguramente, palabras y preguntas, interrogatorios
sucintos de leves espumas y plegarias. Conceptos
fríos que sucumben al viento, que sopla y marca
la carne con su herrumbre solitaria.
Veo los árboles, seguro. Las vasijas hermosas
donde cumplimos los ritos exigentes, la antigua
participación. La correa extraña y obsoleta
en que colgamos los ruidos de eremita obsceno.
Su carne, a pedazos, fulgura todavía en mi interior.
Donde se forman los procedimientos y se malcría
al educado príncipe.
©
Su sustento predilecto arrebata las formas
exclusivas del árbol, sollozos en retícula
renacen en pos de un aventurero iris azul.
Las palabras son mi pena; mi sentencia de gris
capuchino. Los labios inauguran su crueldad
de serpiente. La broncínea decapitación de negligentes
manos obsequiosas. Todo fluye hasta que el escudo
protege las normas. Yo sollozo bajo la penumbra
extirpada del árbol, de la mano de un brazo seguro
e inmanente.
Mi cuerpo es una estalactita. Algo quedó dentro.
Seguramente, palabras y preguntas, interrogatorios
sucintos de leves espumas y plegarias. Conceptos
fríos que sucumben al viento, que sopla y marca
la carne con su herrumbre solitaria.
Veo los árboles, seguro. Las vasijas hermosas
donde cumplimos los ritos exigentes, la antigua
participación. La correa extraña y obsoleta
en que colgamos los ruidos de eremita obsceno.
Su carne, a pedazos, fulgura todavía en mi interior.
Donde se forman los procedimientos y se malcría
al educado príncipe.
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