Se templó la calle
se templó mi alma.
La nieve se quedo refugiada en el monte,
el sol se atreve a pintar la terraza,
y mis manos se entusiasman de nuevo
con la tierra negra,
enterando en su seno
simientes para la primavera.
Espero impaciente las largas tardes,
la luna en vela.
Paseo las calles
en busca de “botones”,
de árboles con vida
metiendo en mi alma
su alma cautiva
llena de ligera sabia
que empuja despacio
los brotes minúsculos
de las hojas vivas.
Sus pequeñas yemas
me injertan con magia
su liquido vivo,
y me siento amada
por sus largas ramas
ofreciendo al aire
un abrazo cálido
de las mimosas floridas.
Me seda su mirada,
me alegra su brisa,
recojo su polen,
absorbo sus bailes
de hojas nacidas
que con mirada nueva,
se asombran ingenuas
para vivir intensamente
en nueve meses,
toda una vida.
se templó mi alma.
La nieve se quedo refugiada en el monte,
el sol se atreve a pintar la terraza,
y mis manos se entusiasman de nuevo
con la tierra negra,
enterando en su seno
simientes para la primavera.
Espero impaciente las largas tardes,
la luna en vela.
Paseo las calles
en busca de “botones”,
de árboles con vida
metiendo en mi alma
su alma cautiva
llena de ligera sabia
que empuja despacio
los brotes minúsculos
de las hojas vivas.
Sus pequeñas yemas
me injertan con magia
su liquido vivo,
y me siento amada
por sus largas ramas
ofreciendo al aire
un abrazo cálido
de las mimosas floridas.
Me seda su mirada,
me alegra su brisa,
recojo su polen,
absorbo sus bailes
de hojas nacidas
que con mirada nueva,
se asombran ingenuas
para vivir intensamente
en nueve meses,
toda una vida.