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Nueva vida

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Se templó la calle

se templó mi alma.


La nieve se quedo refugiada en el monte,

el sol se atreve a pintar la terraza,

y mis manos se entusiasman de nuevo

con la tierra negra,

enterando en su seno

simientes para la primavera.


Espero impaciente las largas tardes,

la luna en vela.


Paseo las calles

en busca de “botones”,

de árboles con vida

metiendo en mi alma

su alma cautiva

llena de ligera sabia

que empuja despacio

los brotes minúsculos

de las hojas vivas.


Sus pequeñas yemas

me injertan con magia

su liquido vivo,

y me siento amada

por sus largas ramas

ofreciendo al aire

un abrazo cálido

de las mimosas floridas.


Me seda su mirada,

me alegra su brisa,

recojo su polen,

absorbo sus bailes

de hojas nacidas

que con mirada nueva,

se asombran ingenuas

para vivir intensamente

en nueve meses,

toda una vida.
 
Se templó la calle

se templó mi alma.


La nieve se quedo refugiada en el monte,

el sol se atreve a pintar la terraza,

y mis manos se entusiasman de nuevo

con la tierra negra,

enterando en su seno

simientes para la primavera.


Espero impaciente las largas tardes,

la luna en vela.


Paseo las calles

en busca de “botones”,

de árboles con vida

metiendo en mi alma

su alma cautiva

llena de ligera sabia

que empuja despacio

los brotes minúsculos

de las hojas vivas.


Sus pequeñas yemas

me injertan con magia

su liquido vivo,

y me siento amada

por sus largas ramas

ofreciendo al aire

un abrazo cálido

de las mimosas floridas.


Me seda su mirada,

me alegra su brisa,

recojo su polen,

absorbo sus bailes

de hojas nacidas

que con mirada nueva,

se asombran ingenuas

para vivir intensamente

en nueve meses,

toda una vida.

María Baena la vida es un continúo cambio, tras el melancólico invierno nos llega la primavera a pintar la vida de colores vivos y alegres. Me gustó la lectura. Saludos.
 
Se templó la calle

se templó mi alma.


La nieve se quedo refugiada en el monte,

el sol se atreve a pintar la terraza,

y mis manos se entusiasman de nuevo

con la tierra negra,

enterando en su seno

simientes para la primavera.


Espero impaciente las largas tardes,

la luna en vela.


Paseo las calles

en busca de “botones”,

de árboles con vida

metiendo en mi alma

su alma cautiva

llena de ligera sabia

que empuja despacio

los brotes minúsculos

de las hojas vivas.


Sus pequeñas yemas

me injertan con magia

su liquido vivo,

y me siento amada

por sus largas ramas

ofreciendo al aire

un abrazo cálido

de las mimosas floridas.


Me seda su mirada,

me alegra su brisa,

recojo su polen,

absorbo sus bailes

de hojas nacidas

que con mirada nueva,

se asombran ingenuas

para vivir intensamente

en nueve meses,

toda una vida.
Una poesía que marca un antes y un después de una nueva vida.
La pauta está en la última estrofa, que selló el suceso.

Saludos
 
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