E. IV

E. IV

Y la luz a tu lado se oscurece
y parece más torpe y disminuye
porque no cabe tanto amor en ella
como en un solo gesto de tu luz.
A fuerza de ternura se levanta,
como un rayo invisible, esa caricia
que no cesa, implacable, hasta forjarse
una hondísima sima de dulzor:
la mañana se asoma a vert fe el rostro.

La más preciada propiedad de la luz sucumbe ante ella. Más saludos y más abrazos.
 
Luz y amor, magia y versos bellos... todo lo que debe contener un poema.
Mi saludo poeta, con agrado leo tus series.

sabra
 

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