Lírico.
Exp..
E. IV
Y la luz a tu lado se oscurece
y parece más torpe y disminuye
porque no cabe tanto amor en ella
como en un solo gesto de tu luz.
A fuerza de ternura se levanta,
como un rayo invisible, esa caricia
que no cesa, implacable, hasta forjarse
una hondísima sima de dulzor:
la mañana se asoma a verte el rostro.
Y la luz a tu lado se oscurece
y parece más torpe y disminuye
porque no cabe tanto amor en ella
como en un solo gesto de tu luz.
A fuerza de ternura se levanta,
como un rayo invisible, esa caricia
que no cesa, implacable, hasta forjarse
una hondísima sima de dulzor:
la mañana se asoma a verte el rostro.