ludmila
Poeta veterano en el portal
Una menguada tarde de recuerdos
se instala tenuamente en mi memoria,
un corazón de fulminante brillo
se hizo propietario de mi alma.
Te recuerdo disolviéndote
en el borde de mis ojos
con un motivo ilustre en las pestañas.
La caricia de tu mano se desliza
suavemente en mi garganta
temblando los enojos del aciago
y clandestino beso en el centro de la pena,
que me trae el asombro de saberte en mi deseo
que diluye el encuentro de tu boca
en el más sabio y profundo recodo del sueño,
porque te fuiste dejándome todo de mi lado
todo lo que era bálsamo, sangre, tieso placer
de tenerte a mis espaldas
y es mentira
es sólo un holograma
un deseo
un habitáculo remoto
de mi condescendiente lágrima.
se instala tenuamente en mi memoria,
un corazón de fulminante brillo
se hizo propietario de mi alma.
Te recuerdo disolviéndote
en el borde de mis ojos
con un motivo ilustre en las pestañas.
La caricia de tu mano se desliza
suavemente en mi garganta
temblando los enojos del aciago
y clandestino beso en el centro de la pena,
que me trae el asombro de saberte en mi deseo
que diluye el encuentro de tu boca
en el más sabio y profundo recodo del sueño,
porque te fuiste dejándome todo de mi lado
todo lo que era bálsamo, sangre, tieso placer
de tenerte a mis espaldas
y es mentira
es sólo un holograma
un deseo
un habitáculo remoto
de mi condescendiente lágrima.
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