CONCIERTO DE TIBIAS LUCIÉRNAGAS
Acuno las lágrimas que se secan en una mañana de albas y horizontes de trastienda, y cuando la similitud incolora me deja barrer las nubes ya oscuras de los sentimientos. Sonrío en un paisaje de milagros que me eleva, conduciéndome entre los ojos cansados de una soledad de sueños sin números y espinas. Suavidad entre la añoranza, transgrediendo esa melancolía dulce que se deja tamizar por el poder de la alquimia de un rocío evaporado.
La sal mediática es un viaje deslumbrado para que la inspiración de las partes amanecidas sean inquietos descubrimientos en una mente de vocaciones y Ángeles despiertos…; un arco iris donde la fantasía se parece a una mesa de ruidos acompasados cuando me dejo deambular entre los corredores cursados y oscuros de esa habitación que siempre encuentra la punta de mis dedos. Arañar el glosario de las fragancias y dejarse escanciar en los secretos de un alma flotante que busca el cielo de las ternuras de glicerina.
Me pregunto:
¿Dónde se escondieron los mimos qué como música tierna hacía que las estrellas fueran violines y arpas de sonrisas?
Hago bien, miro en los murmullos de mis pasos con una frivolidad de jilguero pálido y escribo a la brisa de un diluvio que en su suavidad me lleva a los pasillos de la mente…, para preguntarme por el callado portal donde se destilan las olas del trapecio amoroso.
Y sin hundimientos sonrío delante de los caballos de terciopelos, creo que no es error pues me siento grumo de unas arenas que todavía vislumbran los sentidos en el reflujo de tus perfumes…; sabes, lo tenías desnudamente disuelto y mis interiores se coagularon con ese sortilegio. Sencillamente deje que el viento no tuviese rumbos, por eso aún creo en la tormenta de unos acantilados que tienen alma de magia de sobresaltos. Pero ahora me quiero sentar en las brevedades del corazón y hacer una especie de concierto de tibias luciérnagas que iluminen nuestra primavera.
luzyabsenta
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