Lírico.
Exp..
E. XXI
Qué perfecto abandono delicado,
qué feliz dulce sueño el que te embarga,
qué tremenda pasión la que me inspiras.
Un profundo quererte se apodera
de mis ojos, mis manos, mi conciencia,
y el segundo es minuto, y el minuto
una hora, y la hora es como un día
con su noche, y la noche que te observa
porque sabe que en ti brota la vida.
Qué perfecto abandono delicado,
qué feliz dulce sueño el que te embarga,
qué tremenda pasión la que me inspiras.
Un profundo quererte se apodera
de mis ojos, mis manos, mi conciencia,
y el segundo es minuto, y el minuto
una hora, y la hora es como un día
con su noche, y la noche que te observa
porque sabe que en ti brota la vida.