El brasero entre mis piernas
sosegó mi angustia.
Rompí papeles antiguos,
pasaron muchas horas
y comenzó una nueva época.
El frío se instalo en la terraza,
dejo pasar al sol de vez en cuando,
encendí la vela del calor,
me acurruque entre mis libros.
Comenzó un periodo de bienestar,
mi rutina.
e hice una muralla con ella
saboreando todas sus esquinas.
La luz salio y entro por mi ventana,
como tantos días;
y como “bañada en aceite”,
presencié la llegada
de las hojas caídas.
sosegó mi angustia.
Rompí papeles antiguos,
pasaron muchas horas
y comenzó una nueva época.
El frío se instalo en la terraza,
dejo pasar al sol de vez en cuando,
encendí la vela del calor,
me acurruque entre mis libros.
Comenzó un periodo de bienestar,
mi rutina.
e hice una muralla con ella
saboreando todas sus esquinas.
La luz salio y entro por mi ventana,
como tantos días;
y como “bañada en aceite”,
presencié la llegada
de las hojas caídas.
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