Senos de arcilla y mar
se erigen sobre la silueta del horizonte.
Un sol abrasador rodea nuestros cuerpos
que se elevan hasta la cima de la montaña
experimentamos
la mayor excitación sexual
y desprenden una ardiente lava.
La noche nos prepara su mejor gala.
El viento despeina de tu mente
los más exquisitos y variados deseos.
Mis ojos férvidos lanzan fuegos artificiales
y dan señales de la inagotable pasión
que habita en mi interior.
Siente el palpitar de mis manos en tus labios
Siente el suspiro del alma de mi pluma que te escribe
Atrévete y déjame seducirte.
Te invito a redescubrirnos
y volvamos a sentirnos vivos...
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