Hoy hay en la calle
la calma del sol fuerte
a las cinco de la tarde.
Los sonidos están más solos,
más nítidos,
el silencio penetra caliente
a través de la piel,
se hace más largo el tiempo,
más denso,
más pacífico.
Saboreo este día como un sorbo
de añejo vino,
su calor me embriaga
y lo veo azul,
brillante
limpio,
estrenado entre la lluvia.
La sensualidad se intensifica
a la luz del sol
igual que una caricia,
como un ramo de flores
en una primavera.
Su olor me llena la boca,
me penetra sutil,
recordándome tus ojos,
tus miradas
enganchadas en mí
durante tanto tiempo.
Se han espabilado más mis sentimientos,
y se ha hecho más fuerte la vida esta tarde
con el sol dentro.
La paloma del alero de enfrente
está quieta,
reposando su calor
para volar luego
con la tarde fresca,
la luz se le enreda en las alas
y planea serena,
con la lluvia, ésta más inquieta.
Yo la observo
igual que ella a mí
por la ventana.
Mido el calor por su vuelo,
por el silencio,
por el olor,
por la calma que tengo dentro de mí.
la calma del sol fuerte
a las cinco de la tarde.
Los sonidos están más solos,
más nítidos,
el silencio penetra caliente
a través de la piel,
se hace más largo el tiempo,
más denso,
más pacífico.
Saboreo este día como un sorbo
de añejo vino,
su calor me embriaga
y lo veo azul,
brillante
limpio,
estrenado entre la lluvia.
La sensualidad se intensifica
a la luz del sol
igual que una caricia,
como un ramo de flores
en una primavera.
Su olor me llena la boca,
me penetra sutil,
recordándome tus ojos,
tus miradas
enganchadas en mí
durante tanto tiempo.
Se han espabilado más mis sentimientos,
y se ha hecho más fuerte la vida esta tarde
con el sol dentro.
La paloma del alero de enfrente
está quieta,
reposando su calor
para volar luego
con la tarde fresca,
la luz se le enreda en las alas
y planea serena,
con la lluvia, ésta más inquieta.
Yo la observo
igual que ella a mí
por la ventana.
Mido el calor por su vuelo,
por el silencio,
por el olor,
por la calma que tengo dentro de mí.