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La siesta

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Hoy hay en la calle

la calma del sol fuerte

a las cinco de la tarde.


Los sonidos están más solos,

más nítidos,

el silencio penetra caliente

a través de la piel,

se hace más largo el tiempo,

más denso,

más pacífico.


Saboreo este día como un sorbo

de añejo vino,

su calor me embriaga

y lo veo azul,

brillante

limpio,

estrenado entre la lluvia.


La sensualidad se intensifica

a la luz del sol

igual que una caricia,

como un ramo de flores

en una primavera.


Su olor me llena la boca,

me penetra sutil,

recordándome tus ojos,

tus miradas

enganchadas en mí

durante tanto tiempo.


Se han espabilado más mis sentimientos,

y se ha hecho más fuerte la vida esta tarde

con el sol dentro.


La paloma del alero de enfrente

está quieta,

reposando su calor

para volar luego

con la tarde fresca,

la luz se le enreda en las alas

y planea serena,

con la lluvia, ésta más inquieta.


Yo la observo

igual que ella a mí

por la ventana.


Mido el calor por su vuelo,

por el silencio,

por el olor,

por la calma que tengo dentro de mí.
 
Hoy hay en la calle

la calma del sol fuerte

a las cinco de la tarde.


Los sonidos están más solos,

más nítidos,

el silencio penetra caliente

a través de la piel,

se hace más largo el tiempo,

más denso,

más pacífico.


Saboreo este día como un sorbo

de añejo vino,

su calor me embriaga

y lo veo azul,

brillante

limpio,

estrenado entre la lluvia.


La sensualidad se intensifica

a la luz del sol

igual que una caricia,

como un ramo de flores

en una primavera.


Su olor me llena la boca,

me penetra sutil,

recordándome tus ojos,

tus miradas

enganchadas en mí

durante tanto tiempo.


Se han espabilado más mis sentimientos,

y se ha hecho más fuerte la vida esta tarde

con el sol dentro.


La paloma del alero de enfrente

está quieta,

reposando su calor

para volar luego

con la tarde fresca,

la luz se le enreda en las alas

y planea serena,

con la lluvia, ésta más inquieta.


Yo la observo

igual que ella a mí

por la ventana.


Mido el calor por su vuelo,

por el silencio,

por el olor,

por la calma que tengo dentro de mí.
María Baena gran placer la lectura de tan sutil, tierno momento de siesta. Saludos.
 
Hoy hay en la calle

la calma del sol fuerte

a las cinco de la tarde.


Los sonidos están más solos,

más nítidos,

el silencio penetra caliente

a través de la piel,

se hace más largo el tiempo,

más denso,

más pacífico.


Saboreo este día como un sorbo

de añejo vino,

su calor me embriaga

y lo veo azul,

brillante

limpio,

estrenado entre la lluvia.


La sensualidad se intensifica

a la luz del sol

igual que una caricia,

como un ramo de flores

en una primavera.


Su olor me llena la boca,

me penetra sutil,

recordándome tus ojos,

tus miradas

enganchadas en mí

durante tanto tiempo.


Se han espabilado más mis sentimientos,

y se ha hecho más fuerte la vida esta tarde

con el sol dentro.


La paloma del alero de enfrente

está quieta,

reposando su calor

para volar luego

con la tarde fresca,

la luz se le enreda en las alas

y planea serena,

con la lluvia, ésta más inquieta.


Yo la observo

igual que ella a mí

por la ventana.


Mido el calor por su vuelo,

por el silencio,

por el olor,

por la calma que tengo dentro de mí.

Sigue siendo un deleite disfrutar de tu pluma amiga María.
Un eterno abrazo.
 
Hoy hay en la calle

la calma del sol fuerte

a las cinco de la tarde.


Los sonidos están más solos,

más nítidos,

el silencio penetra caliente

a través de la piel,

se hace más largo el tiempo,

más denso,

más pacífico.


Saboreo este día como un sorbo

de añejo vino,

su calor me embriaga

y lo veo azul,

brillante

limpio,

estrenado entre la lluvia.


La sensualidad se intensifica

a la luz del sol

igual que una caricia,

como un ramo de flores

en una primavera.


Su olor me llena la boca,

me penetra sutil,

recordándome tus ojos,

tus miradas

enganchadas en mí

durante tanto tiempo.


Se han espabilado más mis sentimientos,

y se ha hecho más fuerte la vida esta tarde

con el sol dentro.


La paloma del alero de enfrente

está quieta,

reposando su calor

para volar luego

con la tarde fresca,

la luz se le enreda en las alas

y planea serena,

con la lluvia, ésta más inquieta.


Yo la observo

igual que ella a mí

por la ventana.


Mido el calor por su vuelo,

por el silencio,

por el olor,

por la calma que tengo dentro de mí.
Un profundo y sensible poema nos dejas

Grato leerte
 
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