Juan Pablo Segovia
Poeta recién llegado
Oh, cómo la extraño!
La muerte,
muerte cruel y despiadada,
me la arrebató.
Se llevó su cuerpo,
su cuerpo frágil e indefenso
pero no su alma
¡Su alma se quedó conmigo!
negándose a ir,
ella me espera
Puedo sentir su presencia, su calidez.
Por las noches hablamos, bebemos
y bailamos hasta que ya no pueda bailar más.
Es mi imaginación, lo sé,
pero en el tiempo hay un lugar
donde no hay pasado, no hay presente ni futuro
Allí y por toda la eternidad,
ella me mira a los ojos
y agarrando mis manos
dice cuánto me ama
La muerte,
muerte cruel y despiadada,
me la arrebató.
Se llevó su cuerpo,
su cuerpo frágil e indefenso
pero no su alma
¡Su alma se quedó conmigo!
negándose a ir,
ella me espera
Puedo sentir su presencia, su calidez.
Por las noches hablamos, bebemos
y bailamos hasta que ya no pueda bailar más.
Es mi imaginación, lo sé,
pero en el tiempo hay un lugar
donde no hay pasado, no hay presente ni futuro
Allí y por toda la eternidad,
ella me mira a los ojos
y agarrando mis manos
dice cuánto me ama
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