Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces, siento la agonía de los días descansando
en planicies que se incineran,
después de las cosechas.
A veces, también siento el vacío de un abrazo
que me abarca desde lo hondo
con su plenilunio.
Y me encorvo anticipando
el gélido verbo
que se transmuta
en los años.
Es entonces, cuando la luz
me hace daño.
¿Por qué no puedes solo ser eso?
El mar debería ser solo mar,
Y no la extensión de lirismos, cubiertos de sal
no, la boca que engendra otra boca
ni la luz, ni la oscuridad
en grafos de piel
que se estrellan
una y otra vez
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