Es verdad, Catia, gaditano me creían. Y en realidad lo soy de adopción. Adoro esta tierra que se casa con el mar a diario sin más compromiso que el contacto permanente.
Si me lo permites, te traslado mi escueto discurso en el acto de entrega de premios (Madrigal de las altas Torres) en aquél mágico recinto- convento agustino de Extramuros- donde falleció fray Luis de León:
Buenas noches a todos:
La improvisación no es lo mío, así que me vais a permitir que me refugie bajo el caparazón de la lectura.
Ante todo deseo testimoniar mi profunda gratitud a la organización de este evento por concederme este importante premio, galardón que llevaré siempre en mi memoria por cuanto supone para este permanente aprendiz de poeta un estímulo impagable para perseverar en la maravillosa senda de la escritura.
En particular, al Excmo. Ayuntamiento de Madrigal de las Altas Torres, a la Excma. Diputación de Ávila a través de la Institución Gran Duque de Alba, al distinguido jurado representado por D. Carmelo Luis López, director de la prestigiosa Institución y al Secretario de la misma, D. Luis Garcinuño que me han honrado con este premio. Al diputado de Cultura, D. Eduardo Duque.
Me siento asimismo especialmente halagado con la presencia en este acto del Presidente de la Comunidad Autónoma Castilla-León, Excmo. señor D. Juan Vicente Herrera.
Decía fray Luis de León que faltan palabras a la lengua para los sentimientos del alma y así me siento yo, inválido de lenguaje, para expresar el inefable estupor y la emoción sentida tras recibir la noticia de boca del Presidente de la Diputación, D. Jesús Manuel Sánchez Cabrera y de Dña. Ana Isabel Zurdo Manso, alcaldesa de Madrigal, a los que desde aquí rindo mi más sincero agradecimiento por su amabilidad y, por qué no decirlo, su delicado tacto para evitarme, en la primicia, el infarto de miocardio.
Sé de la dificultad que entraña descartar trabajos para elegir a los ganadores de un certamen literario. Es por eso que habiendo sido yo favorecido con este prestigioso premio estoy convencido de que no les ha sido fácil tomar una decisión. Quiero felicitar a Manuel Laespada Vizcaíno que con su poema “Senda de tu boca” prestigia este certamen. A Daniel Cotta Lobato, David Leo García y Dolores Marín López por el justo reconocimiento del Jurado en sus menciones de honor. Y en definitiva a todos los poetas que con su contribución han dado brillo a esta XXV edición del premio Fray Luis de León.
También sé dónde me encuentro. Esta imperial y coronada Villa aflora en mí recuerdos de mi padre. Fascinado por la Historia siempre me decía que esta localidad tenía el topónimo más hermoso de la geografía española. Y tenía razón. Sin duda, todo un lujo recibir este galardón aquí.
Mi madrigal no es más que un sencillo homenaje a aquél poeta sevillano del Renacimiento, Gutierre de Cetina. Hombre más experimentado en rimas que en refriegas, fue abatido en México en un arrebatado lance de amor…. Y es que el galanteo a tres bandas conlleva siempre riesgos imprevisibles.
El lenguaje es deliberadamente arcaico en su honor.
Quiero, para terminar, dejar testimonio expreso de mi deseo de dedicar este premio a mi querida esposa Carmen, que ha soportado estoicamente, con paciencia infinita, mis muchas horas de aislamiento en mi quehacer poético.
A todos, muchas gracias por acompañarme en esta hermosa aventura.
Las fotos, las puedes ver en Internet. Por cierto, el que aparenta ganador en el centro de la foto con la placa no soy yo sino el segundo premio, más sensible al protagonismo que yo. Yo soy el discreto figurante que aparece en primer lugar a la izquierda. Falta de protocolo, claro.
Mi beso hasta allá con mis mejores deseos para este 2019.