Mi fantasma.

ropittella

Poeta veterana en el Portal


Lo vi en el estupor de tu vencida mueca,
fuera de toda norma la baba caía
con los restos del azúcar negro.
El asombro del asombro incontrolable
buscó salir a la superficie,
me mirabas atontado por el miedo,
sentado en tu cárcel cabina de uno por uno.
Mi yo, para vos fantasma,
esbozó una sonrisa inocente.
Tantos años..., te dije
mientras sacaba el brazo por la ventanilla
y casi medio cuerpo afuera para pagarte el peaje.
Los de atrás tocaban bocina.
Tus compañeros te gritaban que acciones
pero vos estabas muerto.
Literalmente te maté del susto.
Lamento haberme aparecido así,
ahora estoy en la fila
tratando de averiguar en cuál nivel
te aceptaron después del juicio.
Nunca pude saber si te habías arrepentido
de molerme a palos, de basurearme a diario
hasta matarme prendiéndome fuego.
Yo también tuve mi juicio cuando llegué
y sobre todo no me perdonaron
que te hubiera perdonado el primer insulto,
sobre todo por cometer el pecado
de no amarme a mi misma,
durante todos esos años que viví con vos.
Pero me premiaron, igual estoy mejor.
Este nivel del infierno duele menos,
mucho menos que aquél.

 
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Lo vi en el estupor de tu vencida mueca,
fuera de toda norma la baba caía
con los restos del azúcar negra.
El asombro del asombro incontrolable
buscó salir a la superficie,
me mirabas atontado por el miedo,
sentado en tu cárcel cabina de uno por uno.
Mi yo para vos fantasma,
esbozó una sonrisa inocente
Tantos años..., te dije
mientras sacaba el brazo por la ventanilla
y casi medio cuerpo afuera para pagarte el peaje.
Los de atrás tocaban bocina.
Tus compañeros te gritaban que acciones
pero vos estabas muerto.
Literalmente te maté del susto.
Lamento haberme aparecido así,
ahora estoy en la fila
tratando de averiguar en cuál nivel
te aceptaron después del juicio.
Nunca pude saber si te habías arrepentido
de molerme a palos, de basurearme a diario
hasta matarme prendiéndome fuego.
Yo también tuve mi juicio cuando llegué
y sobre todo no me perdonaron
que te hubiera perdonado el primer insulto,
sobre todo por cometer el pecado
de no amarme a mi misma,
durante todos esos años que viví con vos.
Pero me premiaron, igual estoy mejor.
Este nivel del infierno duele menos,
mucho menos que aquél.



Has sido muy astuta en este poema, mira que poder tan grande, que magia para barajar el circulo de las vidas con el "fantasma" entre las manos. Tu discurso poético me ha fascinado Rosanna, otro nivel de conciencia ha alcanzado tu andar.
Un abrazo, gracias por la experiencia compartida.
 
Yo también tuve mi juicio cuando llegué /y sobre todo no me perdonaron /que te hubiera perdonado el primer insulto,
¡Que buenísimo poema-denuncia! Sin estridencias ni malos modos proclamas en tus versos la indignidad de quien maltrata a... a un ser humano. Cumples a la perfección una de las misiones del poeta: el poema-manifiesto por la igualdad y la dignidad de todos los seres humanos. Felicidades, amiga mía.
miguel
 

Lo vi en el estupor de tu vencida mueca,
fuera de toda norma la baba caía
con los restos del azúcar negra.
El asombro del asombro incontrolable
buscó salir a la superficie,
me mirabas atontado por el miedo,
sentado en tu cárcel cabina de uno por uno.
Mi yo, para vos fantasma,
esbozó una sonrisa inocente.
Tantos años..., te dije
mientras sacaba el brazo por la ventanilla
y casi medio cuerpo afuera para pagarte el peaje.
Los de atrás tocaban bocina.
Tus compañeros te gritaban que acciones
pero vos estabas muerto.
Literalmente te maté del susto.
Lamento haberme aparecido así,
ahora estoy en la fila
tratando de averiguar en cuál nivel
te aceptaron después del juicio.
Nunca pude saber si te habías arrepentido
de molerme a palos, de basurearme a diario
hasta matarme prendiéndome fuego.
Yo también tuve mi juicio cuando llegué
y sobre todo no me perdonaron
que te hubiera perdonado el primer insulto,
sobre todo por cometer el pecado
de no amarme a mi misma,
durante todos esos años que viví con vos.
Pero me premiaron, igual estoy mejor.
Este nivel del infierno duele menos,
mucho menos que aquél.


¡Vaya pedazo de poema! Como bien dice Pessoa en su comentario, todo un manifiesto contra esos maltratadores que convierten en infierno el hogar. Y llamada de atención a las mujeres que no ponen freno desde el primer momentos creyendo que es algo pasajero.

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Has sido muy astuta en este poema, mira que poder tan grande, que magia para barajar el circulo de las vidas con el "fantasma" entre las manos. Tu discurso poético me ha fascinado Rosanna, otro nivel de conciencia ha alcanzado tu andar.
Un abrazo, gracias por la experiencia compartida.
GRACIAS infinitas Mireya. El de este tema es un círculo vicioso que mejor cortar por lo sano. Abrabesos agradecidos en tu alma bella.
 
¡Que buenísimo poema-denuncia! Sin estridencias ni malos modos proclamas en tus versos la indignidad de quien maltrata a... a un ser humano. Cumples a la perfección una de las misiones del poeta: el poema-manifiesto por la igualdad y la dignidad de todos los seres humanos. Felicidades, amiga mía.
miguel
GRACIAS infinitas Miguel, por tu consideración y retroalimentación al mensaje. Abrabesos en tu corazón consciente.
 

Lo vi en el estupor de tu vencida mueca,
fuera de toda norma la baba caía
con los restos del azúcar negro.
El asombro del asombro incontrolable
buscó salir a la superficie,
me mirabas atontado por el miedo,
sentado en tu cárcel cabina de uno por uno.
Mi yo, para vos fantasma,
esbozó una sonrisa inocente.
Tantos años..., te dije
mientras sacaba el brazo por la ventanilla
y casi medio cuerpo afuera para pagarte el peaje.
Los de atrás tocaban bocina.
Tus compañeros te gritaban que acciones
pero vos estabas muerto.
Literalmente te maté del susto.
Lamento haberme aparecido así,
ahora estoy en la fila
tratando de averiguar en cuál nivel
te aceptaron después del juicio.
Nunca pude saber si te habías arrepentido
de molerme a palos, de basurearme a diario
hasta matarme prendiéndome fuego.
Yo también tuve mi juicio cuando llegué
y sobre todo no me perdonaron
que te hubiera perdonado el primer insulto,
sobre todo por cometer el pecado
de no amarme a mi misma,
durante todos esos años que viví con vos.
Pero me premiaron, igual estoy mejor.
Este nivel del infierno duele menos,
mucho menos que aquél.

Con qué maestría lo has expresado, apreciada compañera Rosanna!!! Con altura, con calidad y claridad.
Corto, claro y específico.
Excelente obra, excelente denuncia.
¡Que no se normalice el calvario! Una cadena de nunca acabar...
Aplaudo fuerte tu trabajo!!!
Un gran abrazo!
 
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Lo vi en el estupor de tu vencida mueca,
fuera de toda norma la baba caía
con los restos del azúcar negro.
El asombro del asombro incontrolable
buscó salir a la superficie,
me mirabas atontado por el miedo,
sentado en tu cárcel cabina de uno por uno.
Mi yo, para vos fantasma,
esbozó una sonrisa inocente.
Tantos años..., te dije
mientras sacaba el brazo por la ventanilla
y casi medio cuerpo afuera para pagarte el peaje.
Los de atrás tocaban bocina.
Tus compañeros te gritaban que acciones
pero vos estabas muerto.
Literalmente te maté del susto.
Lamento haberme aparecido así,
ahora estoy en la fila
tratando de averiguar en cuál nivel
te aceptaron después del juicio.
Nunca pude saber si te habías arrepentido
de molerme a palos, de basurearme a diario
hasta matarme prendiéndome fuego.
Yo también tuve mi juicio cuando llegué
y sobre todo no me perdonaron
que te hubiera perdonado el primer insulto,
sobre todo por cometer el pecado
de no amarme a mi misma,
durante todos esos años que viví con vos.
Pero me premiaron, igual estoy mejor.
Este nivel del infierno duele menos,
mucho menos que aquél.



A veces suelo imaginar un mundo sin estos malditos.
Sabés, vi un documental de una chica que pasó por un infierno, y terminó con la idea de "voy a ser feliz cada día". Ella dijo que el tipo se esmeró tanto en hacerle daño, que lo menos que podía hacer por sí misma era reír y ser feliz.
Me impactó.
Desde el acosador hasta el extremo máximo que es el asesino, hay un elemento en común: el odio. Solo por odio se tortura a otro ser humano.
Me conmovió esta obra, amiga. Nunca hay que minimizar, ni restar importancia a esas señales.
Un tema como este debería ser el poema del mes, y no por el ícono del premio, sino porque tiene valor y edifica espiritualmente.

Abrazos.
 
Con qué maestría lo has expresado, apreciada compañera Rosanna!!! Con altura, con calidad y claridad.
Corto, claro y específico.
Excelente obra, excelente denuncia.
¡Que no se normalice el calvario! Una cadena de nunca acabar...
Aplaudo fuerte tu trabajo!!!
Un gran abrazo!
Gracias infinitas amigo. La violencia es una patología social, y como tal solo puede ser sanada si nos despertamos del sueño cargado de mitos y prejuicios que nos educan. Que unos seres humanos sean considerados objetos por otros seres humanos y que la víctima llegue a sentirse objeto es el síntoma de una educación muy pobre de la autoestima de ambos. Dice el mandamiento: Ama a tu prójimo como a ti mismo, y se desprecia el ti mismo, entonces queda el vacío existencial, la búsqueda de placeres momentáneos, el ahogo en las adicciones, y la violencia como único recurso para sentirse mejor: cuando un "objeto" no cumple con mis demandas, entonces lo tiro a la basura, lo destruyo... No creo que podamos cambiar a quienes ya están enfermos, lo que sí podemos es educar a las próximas generaciones, siempre con el ejemplo, en un mundo que les enseñe a respetarse, a ser egoístas, sí, a ser egoístas, es decir a alinearse con el YO, a sentirse únicos, irrepetibles y completos, felices por existir y portar en sí mismos todos los dones del universo, sabiendo que de nada ni de nadie más depende la propia felicidad, entonces podrán saber qué es el Amor, de lo contrario, a las pruebas me remito, solo tendrán más dolor. Uf este tema es muy complejo para abreviar, pero se probó de todo y hasta ahora nada ha dado resultado, sigue siendo Pandemia. Los cambios de paradigma tardan en plasmarse en la materia, paciencia y trabajo para estimular las conciencias hacia esa meta. Gracias por interesarte y dejar huella. Abrabesos en tu alma.
 
¡Vaya pedazo de poema! Como bien dice Pessoa en su comentario, todo un manifiesto contra esos maltratadores que convierten en infierno el hogar. Y llamada de atención a las mujeres que no ponen freno desde el primer momentos creyendo que es algo pasajero.

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GRACIAS infinitas MI Caballero Marcos. Dices tal cual fue mi intención al escribir esto. Tu presencia en mi espacio lo engalana, GRACIAS siempre por Ser. Abrabesos en tu corazón.
 

Lo vi en el estupor de tu vencida mueca,
fuera de toda norma la baba caía
con los restos del azúcar negro.
El asombro del asombro incontrolable
buscó salir a la superficie,
me mirabas atontado por el miedo,
sentado en tu cárcel cabina de uno por uno.
Mi yo, para vos fantasma,
esbozó una sonrisa inocente.
Tantos años..., te dije
mientras sacaba el brazo por la ventanilla
y casi medio cuerpo afuera para pagarte el peaje.
Los de atrás tocaban bocina.
Tus compañeros te gritaban que acciones
pero vos estabas muerto.
Literalmente te maté del susto.
Lamento haberme aparecido así,
ahora estoy en la fila
tratando de averiguar en cuál nivel
te aceptaron después del juicio.
Nunca pude saber si te habías arrepentido
de molerme a palos, de basurearme a diario
hasta matarme prendiéndome fuego.
Yo también tuve mi juicio cuando llegué
y sobre todo no me perdonaron
que te hubiera perdonado el primer insulto,
sobre todo por cometer el pecado
de no amarme a mi misma,
durante todos esos años que viví con vos.
Pero me premiaron, igual estoy mejor.
Este nivel del infierno duele menos,
mucho menos que aquél.

Excelente escrito, Ropitela, merece un aplauso. Cualquier infierno siempre es mejor.
Un gusto pasar, saludos.
 
Sabés, vi un documental de una chica que pasó por un infierno, y terminó con la idea de "voy a ser feliz cada día". Ella dijo que el tipo se esmeró tanto en hacerle daño, que lo menos que podía hacer por sí misma era reír y ser feliz.
Gracias infinitas Cecy, por pasar y dejar huella. Es un tema demasiado complejo para describirlo en pocas líneas, y estas que cito de tu respuesta me sirven para pensar lo bueno que hubiera sido para esta chica que alguien le hubiera enseñado desde que nació, que su único deber es sentirse feliz con ella misma a diario, así no se hubiera unido jamás al agresor... El amor bien entendido empieza por casa. Gracias nuevamente por estar siempre amiga. Abrabesos en tu alma.
 

Lo vi en el estupor de tu vencida mueca,
fuera de toda norma la baba caía
con los restos del azúcar negro.
El asombro del asombro incontrolable
buscó salir a la superficie,
me mirabas atontado por el miedo,
sentado en tu cárcel cabina de uno por uno.
Mi yo, para vos fantasma,
esbozó una sonrisa inocente.
Tantos años..., te dije
mientras sacaba el brazo por la ventanilla
y casi medio cuerpo afuera para pagarte el peaje.
Los de atrás tocaban bocina.
Tus compañeros te gritaban que acciones
pero vos estabas muerto.
Literalmente te maté del susto.
Lamento haberme aparecido así,
ahora estoy en la fila
tratando de averiguar en cuál nivel
te aceptaron después del juicio.
Nunca pude saber si te habías arrepentido
de molerme a palos, de basurearme a diario
hasta matarme prendiéndome fuego.
Yo también tuve mi juicio cuando llegué
y sobre todo no me perdonaron
que te hubiera perdonado el primer insulto,
sobre todo por cometer el pecado
de no amarme a mi misma,
durante todos esos años que viví con vos.
Pero me premiaron, igual estoy mejor.
Este nivel del infierno duele menos,
mucho menos que aquél.

Uff que fuerte tema, muy importante!, la agresión física y psicológica, que socavan no sólo el cuerpo, si no también la mente y el espíritu de quiénes la padecen, haciéndote creer que la alimaña es "una", hay que saber detectar y cortar a tiempo con ese tipo de relaciones tóxicas, enfermas, que evidentemente terminan de la peor manera. Un saludo afectuoso Ropittella, increíble poema que invita a la reflexión y toma de conciencia.
 
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