Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Era tarde para los dos
o precisamente por eso.
Tu herida me sonrió.
Herido, te sonreí.
Era tarde para nosotros,
pero aún teníamos la boca
detrás de las palabras
y se adelantaba al silencio.
Intentamos sonreír sin recordar,
recordar sin sentir,
sentir sin extrañar.
Pero era tarde para todo eso.
No te dije quédate;
tampoco dijiste no te vayas.
Escondiste la sortija
y yo apagué el teléfono.
Sonreímos...
Y se nos hizo tarde.
Después de todo teníamos
las mismas bocas de antes,
heridas sonrientes,
y un silencio antiguo
para no decirnos nada.
Teníamos un cuerpo, dos cuerpos
aún con juventud para gastar,
para revivir.
Teníamos ropa y no tuvimos.
Teníamos pudor y no tuvimos.
Éramos cuerpos
y teníamos ganas
y ganas de quitárnoslas.
Pero para el corazón era tarde,
o precisamente por eso
apostamos lo que no teníamos.
Era tan tarde para ti y para mí
que solo tuvimos tiempo para perder
y nos perdimos.
¡Oh, cómo nos perdimos!
o precisamente por eso.
Tu herida me sonrió.
Herido, te sonreí.
Era tarde para nosotros,
pero aún teníamos la boca
detrás de las palabras
y se adelantaba al silencio.
Intentamos sonreír sin recordar,
recordar sin sentir,
sentir sin extrañar.
Pero era tarde para todo eso.
No te dije quédate;
tampoco dijiste no te vayas.
Escondiste la sortija
y yo apagué el teléfono.
Sonreímos...
Y se nos hizo tarde.
Después de todo teníamos
las mismas bocas de antes,
heridas sonrientes,
y un silencio antiguo
para no decirnos nada.
Teníamos un cuerpo, dos cuerpos
aún con juventud para gastar,
para revivir.
Teníamos ropa y no tuvimos.
Teníamos pudor y no tuvimos.
Éramos cuerpos
y teníamos ganas
y ganas de quitárnoslas.
Pero para el corazón era tarde,
o precisamente por eso
apostamos lo que no teníamos.
Era tan tarde para ti y para mí
que solo tuvimos tiempo para perder
y nos perdimos.
¡Oh, cómo nos perdimos!
12 de marzo de 2019
Última edición: