¿Qué se puede hacer con un montón de hojas secas?

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
El otoño es un señor friolento
que a menudo está metido
entre los brazos de los árboles
altos,
se desnuda con ellos,
les hace un amor de orfebre
con suspiros pausados
y lentos.

Yo quisiera ser un sastre,
como un marzo del norte,
para hilvanar mantas
calientes
con las hojas que estos amantes
tristes
dejan tiradas por dondequiera
y dárselas a los frágiles arbustos
que no sobrevivirán al invierno.

Pero
yo también estoy desnudo,
también yo tengo frío,
y lo único que puedo hacer
es un abrigo
para cubrirme
sin incinerarlas.

Sus hilos de música dorada,
su ser de vuelo puro,
su compacta comunión con lo que muere
y se reintegra,
entibian mis propias raíces
de tal manera que a veces
me brotan hojas nuevas
en las cicatrices
que dejaron mis hojas muertas.


7 de diciembre de 2019
 
Última edición:
Melancólicamente hermosos este canto a las hojas muertas, que de alguna forma recuerdsa al poema de Prèvert que sirvió de letra a la conocida canción. Una pretendida identificación del cuerpo aterido del poeta con esas hojas que están tejidas con hililos de oro como última ofrenda a una naturaleza que rezuma muerte y resurrección. Mi felicitación por estas cauticadoras letras, Martín. Un saludo,
miguel
 
Sus hilos de música dorada,
su ser de vuelo puro,
su compacta comunión con lo que muere
y se reintegra,
entibian mis propias raíces
de tal manera que a veces
me brotan hojas nuevas
en las cicatrices
que dejaron mis hojas muertas.
Me encanto todo tu poema pero este final es mi favorito. Lo siento esperanzador, como que la vida te da pesares pero el tiempo va cicatrizando esas heridas y te da esa fuerza necesaria para seguir adelante. Maravillosa obra Martin. Fue un gusto conocerte con este poema.Mis saludos mas cordiales.
 
El otoño es un señor friolento
que a menudo está metido
entre los brazos de los árboles
altos,
se desnuda con ellos,
les hace un amor de orfebre
con suspiros pausados
y lentos.

Yo quisiera ser un sastre,
como un marzo del norte,
para hilvanar mantas
calientes
con las hojas que estos amantes
tristes
dejan tiradas por dondequiera
y dárselas a los frágiles arbustos
que no sobrevivirán al invierno.

Pero
yo también estoy desnudo,
también yo tengo frío,
y lo único que puedo hacer
es un abrigo
para cubrirme
sin incinerarlas.

Sus hilos de música dorada,
su ser de vuelo puro,
su compacta comunión con lo que muere
y se reintegra,
entibian mis propias raíces
de tal manera que a veces
me brotan hojas nuevas
en las cicatrices
que dejaron mis hojas muertas.



7 de diciembre de 2019.

Apreciado Poeta y AmigoP @Martín Vera :

Qué intenso! Un escrito tan copado de sensibilidad, veo analogías por doquier, no sé qué es pero me ha parecido magistral todo cuanto transmites mi admirado Poeta. Tenemos un invierno actual tan cálido por el día, Sol quemante y por las tardes-noches, frío, tanto que cala los huesos. Pero a la vez, es un otoño extendido que sabe a finales del invierno -de transición, lenta, pausada, suave y desenfadada. El árbol tan sin hojas, tan desnudo, luce desamparado... aún cuelgan algunas hojas, pero a punto de suicidarse por el viento que las azota recio, con sus colores ocre, sepia intenso, a veces de tantas heridas creo que ya ni las siento parece decir... y si, ahí vienen sus pequeños brotes... una cinemática -entre la vida y lo que ocurre en mi jardín secreto- que maravilloso que puedas escribir y describirlo tan dulcemente, es melancólicamente bello... Gracias por compartir tu arte, lo celebro y lo disfruto. Recibe estrellas brillantes, mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre
 
El otoño es un señor friolento
que a menudo está metido
entre los brazos de los árboles
altos,
se desnuda con ellos,
les hace un amor de orfebre
con suspiros pausados
y lentos.

Yo quisiera ser un sastre,
como un marzo del norte,
para hilvanar mantas
calientes
con las hojas que estos amantes
tristes
dejan tiradas por dondequiera
y dárselas a los frágiles arbustos
que no sobrevivirán al invierno.

Pero
yo también estoy desnudo,
también yo tengo frío,
y lo único que puedo hacer
es un abrigo
para cubrirme
sin incinerarlas.

Sus hilos de música dorada,
su ser de vuelo puro,
su compacta comunión con lo que muere
y se reintegra,
entibian mis propias raíces
de tal manera que a veces
me brotan hojas nuevas
en las cicatrices
que dejaron mis hojas muertas.



7 de diciembre de 2019.


....Totalmente hermoso


Pero
yo también estoy desnudo,
también yo tengo frío,........

Bella poesía muy de adentro, SALUDOS
 
Melancólicamente hermosos este canto a las hojas muertas, que de alguna forma recuerdsa al poema de Prèvert que sirvió de letra a la conocida canción. Una pretendida identificación del cuerpo aterido del poeta con esas hojas que están tejidas con hililos de oro como última ofrenda a una naturaleza que rezuma muerte y resurrección. Mi felicitación por estas cauticadoras letras, Martín. Un saludo,
miguel
Amigo Pessoa -maravilloso nick, por cierto-, muchas gracias por tu sensible e inteligente aportación a estas líneas.
Recibe mi amistoso saludo.
 
Amado poeta, nos llevas a unos versos tan intimos que son una delicia para la vista y la lectura.

necesito inventar un lenguaje
uno que te diga lo que pienso
de tus hermosas letras cuando
escribes tu alma en ellas...

Besitos tutti frutti, regreso en unos días, muchas bendiciones hasta tu hermoso mundo,
Me sonrojas, compañera. Eres un sol y te orbitan mundos de maravilla.
Muchas gracias, y vuelan alasabrazos.

P.
 
Sus hilos de música dorada,
su ser de vuelo puro,
su compacta comunión con lo que muere
y se reintegra,
entibian mis propias raíces
de tal manera que a veces
me brotan hojas nuevas
en las cicatrices
que dejaron mis hojas muertas.
Me encanto todo tu poema pero este final es mi favorito. Lo siento esperanzador, como que la vida te da pesares pero el tiempo va cicatrizando esas heridas y te da esa fuerza necesaria para seguir adelante. Maravillosa obra Martin. Fue un gusto conocerte con este poema.Mis saludos mas cordiales.
El gusto es mío, claro. Agradezco la fineza de tu comentario y tu amable lectura de estas líneas.
Recibe mis amistosos abrazos.
 
Apreciado Poeta y AmigoP @Martín Vera :

Qué intenso! Un escrito tan copado de sensibilidad, veo analogías por doquier, no sé qué es pero me ha parecido magistral todo cuanto transmites mi admirado Poeta. Tenemos un invierno actual tan cálido por el día, Sol quemante y por las tardes-noches, frío, tanto que cala los huesos. Pero a la vez, es un otoño extendido que sabe a finales del invierno -de transición, lenta, pausada, suave y desenfadada. El árbol tan sin hojas, tan desnudo, luce desamparado... aún cuelgan algunas hojas, pero a punto de suicidarse por el viento que las azota recio, con sus colores ocre, sepia intenso, a veces de tantas heridas creo que ya ni las siento parece decir... y si, ahí vienen sus pequeños brotes... una cinemática -entre la vida y lo que ocurre en mi jardín secreto- que maravilloso que puedas escribir y describirlo tan dulcemente, es melancólicamente bello... Gracias por compartir tu arte, lo celebro y lo disfruto. Recibe estrellas brillantes, mi saludo afectuoso y mis mejores deseos siempre
Si fuera verdad que todos nacemos con una tona protectora, un tótem o un ser análogo a nuestro espíritu, me gustaría que la réplica de mi espíritu fuera un árbol que caminara por las noches o que se escapara con los pájaros. Me encanta la dinámica de tu decir y el aire positivo, de buena onda, que irradias aun en temas inclinados a lo grisáceo de ciertas horas bajas. Tan buen talante se contagia, y yo lo agradezco tanto como tus maravillosos comentarios.

Poeta Grace, gracias por el tiempo dedicado. Va el abrazo grande de tu buen amigo.
 
El otoño es un señor friolento
que a menudo está metido
entre los brazos de los árboles
altos,
se desnuda con ellos,
les hace un amor de orfebre
con suspiros pausados
y lentos.

Yo quisiera ser un sastre,
como un marzo del norte,
para hilvanar mantas
calientes
con las hojas que estos amantes
tristes
dejan tiradas por dondequiera
y dárselas a los frágiles arbustos
que no sobrevivirán al invierno.

Pero
yo también estoy desnudo,
también yo tengo frío,
y lo único que puedo hacer
es un abrigo
para cubrirme
sin incinerarlas.

Sus hilos de música dorada,
su ser de vuelo puro,
su compacta comunión con lo que muere
y se reintegra,
entibian mis propias raíces
de tal manera que a veces
me brotan hojas nuevas
en las cicatrices
que dejaron mis hojas muertas.



7 de diciembre de 2019.
Tantas cosas querido Pedro


Pero quizá lamas importante es guardarnos lo que aún queda


Grato leerte
 

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