La lúgubre estación que cierne ruina
conoce el modo de escapar de manos
y ser selecta ráfaga asesina,
ávida de almas, sueños veteranos.
Un halo frío trepa la colina
fijando su atención allá en los llanos
inundados de miedo y de neblina.
Son cada vez los llantos más cercanos.
Recuento en el hogar de los olvidos.
Sones fúnebres silban melodías
que de un modo u otro siempre son oídos.
Y, sin ti, me deshago de los días.
Apenas logro conectar sentidos
ni puedo recordar por qué dolías.