Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se abrirán los cielos,
caerá la lluvia sobre campos abiertos
ya no del hombre,
pues la naturaleza se habrá hecho con ellos
respirando tranquila;
lo pequeño y lo grande,
el gusano de seda y la inmensa ballena,
de vueltas de la nada.
La humanidad hará las maletas
llevando lo justo,
aguantará las estaciones con estoica calma,
se bañará en el tiempo
como en agua del río
dejando que la luz resbale por sus hombros
sin querer poseerla.
Se abrirán los cielos,
se descolgará el viento
cubriendo con sus velas
todos los rincones
llevándose a lo lejos
la palabra injusta,
el gesto prepotente,
la mano asesina.
Se alzarán grandes piras
donde quemar lo viejo,
lo que huela a podrido,
lo que no suene a limpio,
lo que arrastre más letras
que el necesario aire.
caerá la lluvia sobre campos abiertos
ya no del hombre,
pues la naturaleza se habrá hecho con ellos
respirando tranquila;
lo pequeño y lo grande,
el gusano de seda y la inmensa ballena,
de vueltas de la nada.
La humanidad hará las maletas
llevando lo justo,
aguantará las estaciones con estoica calma,
se bañará en el tiempo
como en agua del río
dejando que la luz resbale por sus hombros
sin querer poseerla.
Se abrirán los cielos,
se descolgará el viento
cubriendo con sus velas
todos los rincones
llevándose a lo lejos
la palabra injusta,
el gesto prepotente,
la mano asesina.
Se alzarán grandes piras
donde quemar lo viejo,
lo que huela a podrido,
lo que no suene a limpio,
lo que arrastre más letras
que el necesario aire.