E
eunice salvaje
Invitado
La voz que escuchabas tras de ti susurrando
siempre siempre fui yo,
siempre omnipresente.
Trabajando toda la noche encorvada
con el disfraz de pobreza,
con el dolor siempre a cuestas
escondiéndome en un nicho de sobriedad
para que me tuvieran piedad.
Yo también siento dolor
a mí también me duele cada día la vida
se me cansan mis temblorosos pies,
sucumbo a la maldad y me burlo
de que valen tan poco mis horas
¿Cómo descansar si son dueños de mi vida?
Si duermo y sueño que sigo trabajando
y despierto y otra vez.
Las manos se agrietan,
se hacen viejas prematuramente
duras y fuertes como la corteza de un árbol
que alguien un día corta
y convierte en papel.
Eunice Salvaje.