Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hubo un tiempo,
en que Dios era pequeño
y jugaba al escondite
en las arenas de una playa.
Hubo un tiempo,
en que ayer, hoy y mañana
confundían de continuo sus camisas
y se morían de risa
cuando se daban cuenta.
Hubo un tiempo,
en qué musulmanes, judíos y cristianos
usaban todos ellos
el mismo jabón de manos
y al saludarse, olvidaban
de que religión era el otro
pues todos olían lo mismo.
Hubo un tiempo,
en qué decir: voy a la guerra,
no era otra cosa
que repartir poesía
en las esquinas de la calle.
Hubo un tiempo,
en que como únicas armas
existían,
redes de mariposas
para capturar belleza
plumas de girasol
para expresar sueños.