Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Romance de lobas
Trenzad la burla, princesa,
no temáis por el abuso,
que nunca fuera traidor
quien avisa deste asunto.
¿Do vais de espanto larvada
transida de aquestos brujos?
¿no veis que no es mas que paja
lo que le dan a los burros?
Que así yerráis…!nóramala!
si insistís por esos rumbos,
que daga no hace puñal
para quien no tiene puño.
Os arrebata Merlín,
las hadas, los nibelungos,
solo falta que os plazcan
los carnavales de Hamburgo.
Pues seguid con sus dulzainas
y con sus jazmines mustios,
que yo no estoy para gaitas
ni para aromas insulsos.
Y aquí concluye la chanza,
Ginebrita de pitufos,
y acabo, que concluyendo
es del verbo su gerundio.
Hágase un favor, milady
-direlo sin disimulo-
vuélvase a su Camelot
y piérdase en el tumulto,
que hace falta más Ginebra
para tumbar a este Arturo.
A una trovadora arrogante, confusa y más cursi que un guante rococó.
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