Prepotente la luz apareció,
todo el silencio rodeaba mi casa.
Apenas las horas se agrandaban
la luz se adormecía
cerrando sus ojos entre las nubes blancas.
Soltándose el aire de no se donde
espabilaba las hojas
de mi naranjo.
Llego el silencio de las montañas,
el silencio con sabor salado,
con luces naranjas,
el silencio partido por pisadas,
por el corazón que galopa
como el mar.
Llegaron los niños a casa
todo el silencio rodeaba mi casa.
Apenas las horas se agrandaban
la luz se adormecía
cerrando sus ojos entre las nubes blancas.
Soltándose el aire de no se donde
espabilaba las hojas
de mi naranjo.
Llego el silencio de las montañas,
el silencio con sabor salado,
con luces naranjas,
el silencio partido por pisadas,
por el corazón que galopa
como el mar.
Llegaron los niños a casa