Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
Completamente henchida de alborozo
y en bolas a un zagal atornillada,
la madre de mis hijos, desatada,
brincaba sin control presa del gozo.
E igualmente y en éxtasis, el mozo
-clavada en ambos senos la mirada-
aullaba al endilgar cada estocada
rumiando hecho un morlaco: -“Te destrozo…”
¿Qué cómo digerí la cornamenta…?
¿pues cómo lo iba a hacer? con gallardía,
paciencia y voluntad. Tú date cuenta
si pierdo allí el control la que se lía…
¿Qué al fin qué decidí? vengar la afrenta
poniendo entre los dos mi anatomía…
y en bolas a un zagal atornillada,
la madre de mis hijos, desatada,
brincaba sin control presa del gozo.
E igualmente y en éxtasis, el mozo
-clavada en ambos senos la mirada-
aullaba al endilgar cada estocada
rumiando hecho un morlaco: -“Te destrozo…”
¿Qué cómo digerí la cornamenta…?
¿pues cómo lo iba a hacer? con gallardía,
paciencia y voluntad. Tú date cuenta
si pierdo allí el control la que se lía…
¿Qué al fin qué decidí? vengar la afrenta
poniendo entre los dos mi anatomía…