Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Cuando quise hablar de las piedras
puse la lengua en el muro
y mi cuerpo se llenó de cuarteaduras.
Cuando el mar deseó decir sus olas
quise darle mi garganta,
pero equivoqué la mano
y le entregué mi rasgadura de agua.
Detrás de mi voz
busqué al ventrílocuo
esperando hallar mi corazón.
Pero no había nadie.
Las palabras remontaban
un pulso de caracola
en busca del pez mineral de su origen.
Pero no había nada.
Lo que no estaba ahí me sonreía,
se callaba con mi boca
al abrirme la mirada.
Ese silencio era el fósil inasible
de cuando las cosas
se nombraban a sí mismas
y entre todas ellas
porque no había nadie
con su haber de nada.
Por eso me reconocí enseguida.
puse la lengua en el muro
y mi cuerpo se llenó de cuarteaduras.
Cuando el mar deseó decir sus olas
quise darle mi garganta,
pero equivoqué la mano
y le entregué mi rasgadura de agua.
Detrás de mi voz
busqué al ventrílocuo
esperando hallar mi corazón.
Pero no había nadie.
Las palabras remontaban
un pulso de caracola
en busca del pez mineral de su origen.
Pero no había nada.
Lo que no estaba ahí me sonreía,
se callaba con mi boca
al abrirme la mirada.
Ese silencio era el fósil inasible
de cuando las cosas
se nombraban a sí mismas
y entre todas ellas
porque no había nadie
con su haber de nada.
Por eso me reconocí enseguida.
6 de abril de 2013