I
En la hiel de sus sonetos
declara su amor oscuro.
El poeta borda estrofas
en papeles y murmullos.
Cada noche conmovido
rasga su pecho desnudo
y la pena le persigue
con la espada de un verdugo.
Soles, lunas en la Vega,
ansia por el cielo y mundo,
su alma rota de amor
cae rendida en sus muslos.
Sus ojos de triste estampa
se van perdiendo en los juncos
y bajo nubes y montes
el río sigue su curso.
Aromas de rosa débil
extienden los aires puros
de Granada, deambulando
negados en el nocturno.
Voces secretas, heridas,
muerte de perfil seguro,
en las aguas del Genil
los rumores de Neptuno.
II
Su voz en la noche, llama
a la ausencia de su boca
que presa por el silencio
clama buscando la aurora
que aunque busque su presencia,
le da que a quien no menciona,
soledad con vientos grises
y sensaciones remotas.
Desde el pico de la sierra
la luna besa su alcoba
y su suspiro se extiende
bajo el rumor de las hojas.
Un rumor cegado y sordo
quiebra la carne y la sombra,
y al aire de Valderrubio
la pena se viste sola.
Pero sigue con sus versos
en flores con otras copas
y lleva en su corazón,
la brisa de zarzamoras.
Luis
En la hiel de sus sonetos
declara su amor oscuro.
El poeta borda estrofas
en papeles y murmullos.
Cada noche conmovido
rasga su pecho desnudo
y la pena le persigue
con la espada de un verdugo.
Soles, lunas en la Vega,
ansia por el cielo y mundo,
su alma rota de amor
cae rendida en sus muslos.
Sus ojos de triste estampa
se van perdiendo en los juncos
y bajo nubes y montes
el río sigue su curso.
Aromas de rosa débil
extienden los aires puros
de Granada, deambulando
negados en el nocturno.
Voces secretas, heridas,
muerte de perfil seguro,
en las aguas del Genil
los rumores de Neptuno.
II
Su voz en la noche, llama
a la ausencia de su boca
que presa por el silencio
clama buscando la aurora
que aunque busque su presencia,
le da que a quien no menciona,
soledad con vientos grises
y sensaciones remotas.
Desde el pico de la sierra
la luna besa su alcoba
y su suspiro se extiende
bajo el rumor de las hojas.
Un rumor cegado y sordo
quiebra la carne y la sombra,
y al aire de Valderrubio
la pena se viste sola.
Pero sigue con sus versos
en flores con otras copas
y lleva en su corazón,
la brisa de zarzamoras.
Luis