Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
La cabellera de los faroles incendiaba
alas en de las polillas:
el frío de Pachuca olía a vuelo quemado.
Los vagones del viento traían la noche
desde las madrigueras.
La oscuridad espinaba tus ojos,
los volcaba a la intemperie.
Todo era como respirar tu claridad insoportable.
Bajé del puente para ver
por qué ladraba el perro sobre la avenida,
pero no había perro,
sino una línea amarilla atada a mi pie.
Levanté los ojos y reconocí en lo alto
tu mano que soltaba mi mano,
tu rostro que se alejaba de tu rostro,
tu voz que se perdía de tu voz.
La luna enredada en un pentagrama de alambre
no detuvo la caída de tu mirada
que se hundió en mis labios y comenzó su viaje
al más profundo de tus espacios.
alas en de las polillas:
el frío de Pachuca olía a vuelo quemado.
Los vagones del viento traían la noche
desde las madrigueras.
La oscuridad espinaba tus ojos,
los volcaba a la intemperie.
Todo era como respirar tu claridad insoportable.
Bajé del puente para ver
por qué ladraba el perro sobre la avenida,
pero no había perro,
sino una línea amarilla atada a mi pie.
Levanté los ojos y reconocí en lo alto
tu mano que soltaba mi mano,
tu rostro que se alejaba de tu rostro,
tu voz que se perdía de tu voz.
La luna enredada en un pentagrama de alambre
no detuvo la caída de tu mirada
que se hundió en mis labios y comenzó su viaje
al más profundo de tus espacios.
15 de agosto de 2015
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