Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si tras yantar, te place amar, la siesta
es halago de damas y buscones
y no hay que despreciar las ocasiones
pues con ardor y cobertor, es fiesta.
Y ante la opción del buen yacer, apuesta
por doncella con dos buenas razones
y un saber trajinar por los colchones
para contar, con más razón, tu gesta.
Mas si, por mucho vino, te has quedado
dormitando en los brazos de Morfeo
no cuentes que la liebre se ha escapado
pues solo servirás de cachondeo.
La siesta como ves, tiene sus trucos
y para disfrutar...hay que ser cucos.
es halago de damas y buscones
y no hay que despreciar las ocasiones
pues con ardor y cobertor, es fiesta.
Y ante la opción del buen yacer, apuesta
por doncella con dos buenas razones
y un saber trajinar por los colchones
para contar, con más razón, tu gesta.
Mas si, por mucho vino, te has quedado
dormitando en los brazos de Morfeo
no cuentes que la liebre se ha escapado
pues solo servirás de cachondeo.
La siesta como ves, tiene sus trucos
y para disfrutar...hay que ser cucos.