A estas alturas.

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
. 1
A estas alturas creo que ya sabrás
que el mundo no es un lugar seguro;
que la inseguridad de sus pobladores
crea miedos, angustias, paranoias, ataques de humanidad o desespero.
Y es que el mundo
no está hecho a nuestra medida
(no tenía porqué estarlo).
Por mucho que le achatemos los extremos
y dinamitemos su libre,
pero argumentado, albedrío,
nuestro ombligo seguirá siendo
un punto inconcluso, irrelevante,
con una variable norte propensa a las tempestades.
En ocasiones, naufragar puede ser un alivio
cuando las mareas acercan lo necesario
y la playa se convierte en un lejano salvavidas
que nos incluye.
A estas alturas, pienso, todo se diluye y,
salvada la necesidad,
vuelvo a sentirme prescindible.

. 2
A esta altura de la vida
me observan cumbres y alados.
Son cómplices de mi ausencia
tierra, viento, lluvia, barro;
confidentes de un presente
en el mejor de los casos.
Y no caben los tumultos
en este máximo espacio.
Que corra el aire y que vuele
mi pensamiento a su lado.
No espero que me pregunten
ni que me ausculten el pálpito.
Esperanzas y deseos
apenas son necesarios
cuando disfruto la espera,
cuando se mira el relámpago
y el propio trueno confiesa
lo inmaterial de mi estado.
Y mientras tanto discurren
los ritmos acelerados
en las urbes, y las prisas
siguen pasando de largo.

. 3
A estas alturas,

voy a escribir arenas con los dedos
para que el cielo sienta la presencia
del mar como un espejo.

Voy a mirar alrededor, estático,
voy a ponerle nombre a cada piedra
y un apellido claro.

Pienso quitar las malas hierbas, pocas,
y allanar el terreno que más pisó.
Lo pienso y tomo nota;

aunque, tal cual, las piedras son mi apoyo
y no percibo mala hierba alguna,
me sirven de socorro.

Voy a teñir de verdes los ribazos
que miran hacia el mar desde lo lejos,
sin prisa; en ello estamos.

Cambia el cielo, los vientos se confunden,
posiblemente truene o se despeje.
Sigo escribiendo, es lunes.
 
Última edición:
A estas alturas de la vida deberías entrar más seguido, ahora que he vuelto. Se supone que el ser humano es el que debe adaptarse a el ambiente y circunstancias que lo envuelven, el problema es que nos hemos vuelto demasiado cómodos y queremos todo a la mano. Esto nos va a enseñar que no es así que debemos de luchar unidos. Pero ya sabes cómo pienso, nos hemos vuelto zombies sin capacidad de nada más que destruir. Ojalá los deseos utopicos se hagan realidad y desde las arenas del tiempo podamos renacer. Bello, magistral y profundos versos, saludos de siempre, Daniel
 
A estas alturas de la vida deberías entrar más seguido, ahora que he vuelto. Se supone que el ser humano es el que debe adaptarse a el ambiente y circunstancias que lo envuelven, el problema es que nos hemos vuelto demasiado cómodos y queremos todo a la mano. Esto nos va a enseñar que no es así que debemos de luchar unidos. Pero ya sabes cómo pienso, nos hemos vuelto zombies sin capacidad de nada más que destruir. Ojalá los deseos utopicos se hagan realidad y desde las arenas del tiempo podamos renacer. Bello, magistral y profundos versos, saludos de siempre, Daniel
Veo que ya volvimos ambos, aunque yo siga aún por estos montes; pero la poesía nos llama y uno ya no podía aguantar más.
Sigue creyéndose, el hombre, el ombligo del mundo, pero un diminuto ser puede que le abra los ojos ante lo material e inmaterial de la existencia.
No dudo de que el mundo seguirá; de nosotros depende que nos incluya en ese gran reciclaje que es la vida.
Muchas gracias, Daniel, desde estas alturas y con mis mejores deseos.
Un abrazo.
 
A estas alturas es mejor apoyarse en lo esencial hermanaso. Al mundo le quedan varias vueltas para que nos pueda sintonizar. Contento de visitarte !!
Contento de volverte a ver, hijo de la luna, desde estos altos aún.
Muchas gracias, hermano, y a esperar a ver qué nos depara el futuro.
Un gran abrazo.
 
Hay mucho aún por hacer en esta vida, mientras ella nos sea favorable,
en diferentes etapas, en diferentes lugares, está en cada uno de nosotros,
abrazarla y hacerla nuestra con todos sus bemoles. Me ha encantado leerte,
y si eres de los que están volviendo, me felicito de estar aquí para recibirlos.
Gracias por compartir este gran poema, espero acompañar muchos mas de
tu pluma. Besitos apretados en tus mejillas.
 
Hay mucho aún por hacer en esta vida, mientras ella nos sea favorable,
en diferentes etapas, en diferentes lugares, está en cada uno de nosotros,
abrazarla y hacerla nuestra con todos sus bemoles. Me ha encantado leerte,
y si eres de los que están volviendo, me felicito de estar aquí para recibirlos.
Gracias por compartir este gran poema, espero acompañar muchos mas de
tu pluma. Besitos apretados en tus mejillas.
Muy agradecido, Anamer, por la visita y el comentario.
Uno nunca se va, simplemente se toma sus tres meses de vacaciones, todos los años, en su refugio de Las Tierras Altas. A la vuelta al trabajo empezaremos una nueva etapa, una nueva campaña, con energías renovadas.
Un abrazo, Anamer, junto a mi agradecimiento. Nos vemos en tus letras.
 
Lo dicho querido amigo... es un precioso despliegue reflexivo y vital... son poemas que desnudan la sensibilidad del alma con una lucidez que conmueve... un gusto! aquí o allá!
Cuídate mucho!!
Te abrazo con todo mi cariño...
Nancy
Volvemos aquí después de la desconexión veraniega; como todos los años en MP.
Muchas gracias, Nancy de nuevo, y nos vemos aquí y allá. Aún andamos por los montes.
Un gran abrazo y mucha salud.
 
. 1
A estas alturas creo que ya sabrás
que el mundo no es un lugar seguro;
que la inseguridad de sus pobladores
crea miedos, angustias, paranoias, ataques de humanidad o desespero.
Y es que el mundo
no está hecho a nuestra medida
(no tenía porqué estarlo).
Por mucho que le achatemos los extremos
y dinamitemos su libre,
pero argumentado, albedrío,
nuestro ombligo seguirá siendo
un punto inconcluso, irrelevante,
con una variable norte propensa a las tempestades.
En ocasiones, naufragar puede ser un alivio
cuando las mareas acercan lo necesario
y la playa se convierte en un lejano salvavidas
que nos incluye.
A estas alturas, pienso, todo se diluye y,
salvada la necesidad,
vuelvo a sentirme prescindible.

. 2
A esta altura de la vida
me observan cumbres y alados.
Son cómplices de mi ausencia
tierra, viento, lluvia, barro;
confidentes de un presente
en el mejor de los casos.
Y no caben los tumultos
en este máximo espacio.
Que corra el aire y que vuele
mi pensamiento a su lado.
No espero que me pregunten
ni que me ausculten el pálpito.
Esperanzas y deseos
apenas son necesarios
cuando disfruto la espera,
cuando se mira el relámpago
y el propio trueno confiesa
lo inmaterial de mi estado.
Y mientras tanto discurren
los ritmos acelerados
en las urbes, y las prisas
siguen pasando de largo.

. 3
A estas alturas,

voy a escribir arenas con los dedos
para que el cielo sienta la presencia
del mar como un espejo.

Voy a mirar alrededor, estático,
voy a ponerle nombre a cada piedra
y un apellido claro.

Pienso quitar las malas hierbas, pocas,
y allanar el terreno que más pisó.
Lo pienso y tomo nota;

aunque, tal cual, las piedras son mi apoyo
y no percibo mala hierba alguna,
me sirven de socorro.

Voy a teñir de verdes los ribazos
que miran hacia el mar desde lo lejos,
sin prisa; en ello estamos.

Cambia el cielo, los vientos se confunden,
posiblemente truene o se despeje.
Sigo escribiendo, es lunes.
Hay una razón para todo. Hay luego el deseo. Y por último la decisión de poner razón al deseo.
Lo más importante : sigo escribiendo, es lunes.
Me parece extraordinario. Un abrazo.
 
Última edición:
Hay una razón para todo. Hay luego el deseo. Y por último la decisión de poner razón al deseo.
Lo más importante : sigo escribiendo, es lunes.
Me parece extraordinario. Un abrazo.
Hola Luis, escribiendo seguimos otro lunes pero ya desde las Tierras Bajas.
Muchas gracias, compañero, y un abrazo.
 
. 1
A estas alturas creo que ya sabrás
que el mundo no es un lugar seguro;
que la inseguridad de sus pobladores
crea miedos, angustias, paranoias, ataques de humanidad o desespero.
Y es que el mundo
no está hecho a nuestra medida
(no tenía porqué estarlo).
Por mucho que le achatemos los extremos
y dinamitemos su libre,
pero argumentado, albedrío,
nuestro ombligo seguirá siendo
un punto inconcluso, irrelevante,
con una variable norte propensa a las tempestades.
En ocasiones, naufragar puede ser un alivio
cuando las mareas acercan lo necesario
y la playa se convierte en un lejano salvavidas
que nos incluye.
A estas alturas, pienso, todo se diluye y,
salvada la necesidad,
vuelvo a sentirme prescindible.

. 2
A esta altura de la vida
me observan cumbres y alados.
Son cómplices de mi ausencia
tierra, viento, lluvia, barro;
confidentes de un presente
en el mejor de los casos.
Y no caben los tumultos
en este máximo espacio.
Que corra el aire y que vuele
mi pensamiento a su lado.
No espero que me pregunten
ni que me ausculten el pálpito.
Esperanzas y deseos
apenas son necesarios
cuando disfruto la espera,
cuando se mira el relámpago
y el propio trueno confiesa
lo inmaterial de mi estado.
Y mientras tanto discurren
los ritmos acelerados
en las urbes, y las prisas
siguen pasando de largo.

. 3
A estas alturas,

voy a escribir arenas con los dedos
para que el cielo sienta la presencia
del mar como un espejo.

Voy a mirar alrededor, estático,
voy a ponerle nombre a cada piedra
y un apellido claro.

Pienso quitar las malas hierbas, pocas,
y allanar el terreno que más pisó.
Lo pienso y tomo nota;

aunque, tal cual, las piedras son mi apoyo
y no percibo mala hierba alguna,
me sirven de socorro.

Voy a teñir de verdes los ribazos
que miran hacia el mar desde lo lejos,
sin prisa; en ello estamos.

Cambia el cielo, los vientos se confunden,
posiblemente truene o se despeje.
Sigo escribiendo, es lunes.

A estas alturas de la vida , estamos grandes. Mi libre albedrío me dio este paraíso donde vivo entre cerros, pajaritos que cantan en la mañana, la calle de tierra y una gata que me sigue hasta en la cama. Siempre me ha gustado leerte Alonso, tienen tus versos profundidad. Nunca sabré cuando es alto desde donde escribes o cuando es abajo, te percibo allá arriba con los pies colgando, allí debes de sentir el aire limpio el aroma de la tierra mojada y esas piedras compañeras en tu camino.
Este es mi lugar, un abrazote, amigo.

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A estas alturas de la vida , estamos grandes. Mi libre albedrío me dio este paraíso donde vivo entre cerros, pajaritos que cantan en la mañana, la calle de tierra y una gata que me sigue hasta en la cama. Siempre me ha gustado leerte Alonso, tienen tus versos profundidad. Nunca sabré cuando es alto desde donde escribes o cuando es abajo, te percibo allá arriba con los pies colgando, allí debes de sentir el aire limpio el aroma de la tierra mojada y esas piedras compañeras en tu camino.
Este es mi lugar, un abrazote, amigo.

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Qué relajante es la madre Naturaleza; con toda la algarabía de seres que la habitan y entre los cuales nos instalamos con su permiso.
Suelo vivir en la montaña desde junio hasta agosto (ambos inclusive) y me llevo a mis cuatro gatos de veraneo. Son tres meses, más o menos, luego la vuelta a los campos, a los llanos y al trabajo. Sigo subiendo a la residencia de montaña el resto del año, pero sólo a pasar el día una vez o dos al mes para regar los nuevos árboles plantados y las plantas en crecimiento.
Ahora, hasta finales de mayo, Tierras Bajas.
Me gustó ese cerro que se ve desde el verde que habitas. Tiene color de atardecer, o amanecer, por las alturas.
Un gran abrazo, Catia, y mil gracias por el regalo.
 
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A estas alturas creo que ya sabrás
que el mundo no es un lugar seguro;
que la inseguridad de sus pobladores
crea miedos, angustias, paranoias, ataques de humanidad o desespero.
Y es que el mundo
no está hecho a nuestra medida
(no tenía porqué estarlo).
Por mucho que le achatemos los extremos
y dinamitemos su libre,
pero argumentado, albedrío,
nuestro ombligo seguirá siendo
un punto inconcluso, irrelevante,
con una variable norte propensa a las tempestades.
En ocasiones, naufragar puede ser un alivio
cuando las mareas acercan lo necesario
y la playa se convierte en un lejano salvavidas
que nos incluye.
A estas alturas, pienso, todo se diluye y,
salvada la necesidad,
vuelvo a sentirme prescindible.

. 2
A esta altura de la vida
me observan cumbres y alados.
Son cómplices de mi ausencia
tierra, viento, lluvia, barro;
confidentes de un presente
en el mejor de los casos.
Y no caben los tumultos
en este máximo espacio.
Que corra el aire y que vuele
mi pensamiento a su lado.
No espero que me pregunten
ni que me ausculten el pálpito.
Esperanzas y deseos
apenas son necesarios
cuando disfruto la espera,
cuando se mira el relámpago
y el propio trueno confiesa
lo inmaterial de mi estado.
Y mientras tanto discurren
los ritmos acelerados
en las urbes, y las prisas
siguen pasando de largo.

. 3
A estas alturas,

voy a escribir arenas con los dedos
para que el cielo sienta la presencia
del mar como un espejo.

Voy a mirar alrededor, estático,
voy a ponerle nombre a cada piedra
y un apellido claro.

Pienso quitar las malas hierbas, pocas,
y allanar el terreno que más pisó.
Lo pienso y tomo nota;

aunque, tal cual, las piedras son mi apoyo
y no percibo mala hierba alguna,
me sirven de socorro.

Voy a teñir de verdes los ribazos
que miran hacia el mar desde lo lejos,
sin prisa; en ello estamos.

Cambia el cielo, los vientos se confunden,
posiblemente truene o se despeje.
Sigo escribiendo, es lunes.

¡¡¡Muy buenas estrofas Vicent!!!, me encanta el doble sentido del título:) y esa reflexión orquestada de lo general a lo particular, al lugar que cada uno quiere ocupar en el mundo, una visión personal donde queda reflejada esa potente naturaleza, incuestionable como forma de vida llena de respeto y admiración. Nunca dejes de escribir aunque a veces agobien los días de la semana, sobre todo si no son feriados;).
Pues nada chavalote, encantada de leerte y que tengas un fantástico martes por esos campos de azahar.
Abrazotes que me estoy yendo
 
¡¡¡Muy buenas estrofas Vicent!!!, me encanta el doble sentido del título:) y esa reflexión orquestada de lo general a lo particular, al lugar que cada uno quiere ocupar en el mundo, una visión personal donde queda reflejada esa potente naturaleza, incuestionable como forma de vida llena de respeto y admiración. Nunca dejes de escribir aunque a veces agobien los días de la semana, sobre todo si no son feriados;).
Pues nada chavalote, encantada de leerte y que tengas un fantástico martes por esos campos de azahar.
Abrazotes que me estoy yendo
En día feriado vuelvo, Valentina, aunque casi al nivel del mar. Tú ya sabes lo que son las alturas con vistas al mar y la seguridad que ofrecen sus árboles, piedras y habitantes silvestres... cuidándose y marcando las distancias con los Trufos; que esos son un poco demasiado salvajes, je je.

Besos hasta tu norte a la espera de que bajes al sur.
 
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En ocasiones, naufragar puede ser un alivio
cuando las mareas acercan lo necesario
y la playa se convierte en un lejano salvavidas
que nos incluye.
2
cuando se mira el relámpago
y el propio trueno confiesa
lo inmaterial de mi estado.

. 3
A estas alturas,

voy a escribir arenas con los dedos
para que el cielo sienta la presencia
del mar como un espejo.

Voy a mirar alrededor, estático,
voy a ponerle nombre a cada piedra
y un apellido claro.

Pienso quitar las malas hierbas, pocas,
y allanar el terreno que más piso.

Lo pienso y tomo nota;

aunque, tal cual, las piedras son mi apoyo
y no percibo mala hierba alguna,
me sirven de socorro.

Voy a teñir de verdes los ribazos
que miran hacia el mar desde lo lejos,
sin prisa; en ello estamos.

Cambia el cielo, los vientos se confunden,
posiblemente truene o se despeje.
Sigo escribiendo, es lunes.
Que gusto pasar a leer tus versos llenos de esa paz que sueles tener entre tu espacio.
Un placer leerte, Vicent. Te subo tu hermoso poema, amigo.
Un abrazo. Cuídense mucho.
 
. 1
A estas alturas creo que ya sabrás
que el mundo no es un lugar seguro;
que la inseguridad de sus pobladores
crea miedos, angustias, paranoias, ataques de humanidad o desespero.
Y es que el mundo
no está hecho a nuestra medida
(no tenía porqué estarlo).
Por mucho que le achatemos los extremos
y dinamitemos su libre,
pero argumentado, albedrío,
nuestro ombligo seguirá siendo
un punto inconcluso, irrelevante,
con una variable norte propensa a las tempestades.
En ocasiones, naufragar puede ser un alivio
cuando las mareas acercan lo necesario
y la playa se convierte en un lejano salvavidas
que nos incluye.
A estas alturas, pienso, todo se diluye y,
salvada la necesidad,
vuelvo a sentirme prescindible.

. 2
A esta altura de la vida
me observan cumbres y alados.
Son cómplices de mi ausencia
tierra, viento, lluvia, barro;
confidentes de un presente
en el mejor de los casos.
Y no caben los tumultos
en este máximo espacio.
Que corra el aire y que vuele
mi pensamiento a su lado.
No espero que me pregunten
ni que me ausculten el pálpito.
Esperanzas y deseos
apenas son necesarios
cuando disfruto la espera,
cuando se mira el relámpago
y el propio trueno confiesa
lo inmaterial de mi estado.
Y mientras tanto discurren
los ritmos acelerados
en las urbes, y las prisas
siguen pasando de largo.

. 3
A estas alturas,

voy a escribir arenas con los dedos
para que el cielo sienta la presencia
del mar como un espejo.

Voy a mirar alrededor, estático,
voy a ponerle nombre a cada piedra
y un apellido claro.

Pienso quitar las malas hierbas, pocas,
y allanar el terreno que más pisó.
Lo pienso y tomo nota;

aunque, tal cual, las piedras son mi apoyo
y no percibo mala hierba alguna,
me sirven de socorro.

Voy a teñir de verdes los ribazos
que miran hacia el mar desde lo lejos,
sin prisa; en ello estamos.

Cambia el cielo, los vientos se confunden,
posiblemente truene o se despeje.
Sigo escribiendo, es lunes.

Cómo andas Alonso, te saludé antes…? No importa te saludo nuevamente. El poema es muy bueno y tiene ese plus filosófico que uno lo hace reflexionar, muy amplio en todos los campos, y muy aplicable. Fenomenal… y ojo, que yo no soy de usar ese tipo de calificativos jejeje…

Abrazos.
 
1

2


Que gusto pasar a leer tus versos llenos de esa paz que sueles tener entre tu espacio.
Un placer leerte, Vicent. Te subo tu hermoso poema, amigo.
Un abrazo. Cuídense mucho.
Gracias, amiga Azalea, por llegar hasta esas alturas que me cobijaron en verano. La verdad es que desde allí se escribe diferente, y este poema surgió de las montañas y barrancos que me circundaban.
Gracias por rescatarlo.
Un gran abrazo desde mi aldea.
 
Cómo andas Alonso, te saludé antes…? No importa te saludo nuevamente. El poema es muy bueno y tiene ese plus filosófico que uno lo hace reflexionar, muy amplio en todos los campos, y muy aplicable. Fenomenal… y ojo, que yo no soy de usar ese tipo de calificativos jejeje…

Abrazos.
Hola Danie, en domingo y después de una excursión matinal.
Muchísimas gracias por el comentario y por estar entre estas vistas que en ocasiones intentamos trasladar a las letras.
Un gran abrazo de media tarde, compañero.
 
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A estas alturas creo que ya sabrás
que el mundo no es un lugar seguro;
que la inseguridad de sus pobladores
crea miedos, angustias, paranoias, ataques de humanidad o desespero.
Y es que el mundo
no está hecho a nuestra medida
(no tenía porqué estarlo).
Por mucho que le achatemos los extremos
y dinamitemos su libre,
pero argumentado, albedrío,
nuestro ombligo seguirá siendo
un punto inconcluso, irrelevante,
con una variable norte propensa a las tempestades.
En ocasiones, naufragar puede ser un alivio
cuando las mareas acercan lo necesario
y la playa se convierte en un lejano salvavidas
que nos incluye.
A estas alturas, pienso, todo se diluye y,
salvada la necesidad,
vuelvo a sentirme prescindible.

. 2
A esta altura de la vida
me observan cumbres y alados.
Son cómplices de mi ausencia
tierra, viento, lluvia, barro;
confidentes de un presente
en el mejor de los casos.
Y no caben los tumultos
en este máximo espacio.
Que corra el aire y que vuele
mi pensamiento a su lado.
No espero que me pregunten
ni que me ausculten el pálpito.
Esperanzas y deseos
apenas son necesarios
cuando disfruto la espera,
cuando se mira el relámpago
y el propio trueno confiesa
lo inmaterial de mi estado.
Y mientras tanto discurren
los ritmos acelerados
en las urbes, y las prisas
siguen pasando de largo.

. 3
A estas alturas,

voy a escribir arenas con los dedos
para que el cielo sienta la presencia
del mar como un espejo.

Voy a mirar alrededor, estático,
voy a ponerle nombre a cada piedra
y un apellido claro.

Pienso quitar las malas hierbas, pocas,
y allanar el terreno que más pisó.
Lo pienso y tomo nota;

aunque, tal cual, las piedras son mi apoyo
y no percibo mala hierba alguna,
me sirven de socorro.

Voy a teñir de verdes los ribazos
que miran hacia el mar desde lo lejos,
sin prisa; en ello estamos.

Cambia el cielo, los vientos se confunden,
posiblemente truene o se despeje.
Sigo escribiendo, es lunes.
a estas alturas te leo, siento que me he perdido de mucho, y de tu poesía,


grato leerte
 
a estas alturas te leo, siento que me he perdido de mucho, y de tu poesía,


grato leerte
No se puede abarcar el mundo. Nos perdemos el 90% diariamente de sea lo que sea. Pero estas letras no tienen mayor importancia; solo son otras más.
Que no nos roben la contemplación y el sosiego, eso sí, ni el momento de apreciar las vistas.
Un gran abrazo, Marianne, de viernes regalado.
 
. 1
A estas alturas creo que ya sabrás
que el mundo no es un lugar seguro;
que la inseguridad de sus pobladores
crea miedos, angustias, paranoias, ataques de humanidad o desespero.
Y es que el mundo
no está hecho a nuestra medida
(no tenía porqué estarlo).
Por mucho que le achatemos los extremos
y dinamitemos su libre,
pero argumentado, albedrío,
nuestro ombligo seguirá siendo
un punto inconcluso, irrelevante,
con una variable norte propensa a las tempestades.
En ocasiones, naufragar puede ser un alivio
cuando las mareas acercan lo necesario
y la playa se convierte en un lejano salvavidas
que nos incluye.
A estas alturas, pienso, todo se diluye y,
salvada la necesidad,
vuelvo a sentirme prescindible.

. 2
A esta altura de la vida
me observan cumbres y alados.
Son cómplices de mi ausencia
tierra, viento, lluvia, barro;
confidentes de un presente
en el mejor de los casos.
Y no caben los tumultos
en este máximo espacio.
Que corra el aire y que vuele
mi pensamiento a su lado.
No espero que me pregunten
ni que me ausculten el pálpito.
Esperanzas y deseos
apenas son necesarios
cuando disfruto la espera,
cuando se mira el relámpago
y el propio trueno confiesa
lo inmaterial de mi estado.
Y mientras tanto discurren
los ritmos acelerados
en las urbes, y las prisas
siguen pasando de largo.

. 3
A estas alturas,

voy a escribir arenas con los dedos
para que el cielo sienta la presencia
del mar como un espejo.

Voy a mirar alrededor, estático,
voy a ponerle nombre a cada piedra
y un apellido claro.

Pienso quitar las malas hierbas, pocas,
y allanar el terreno que más pisó.
Lo pienso y tomo nota;

aunque, tal cual, las piedras son mi apoyo
y no percibo mala hierba alguna,
me sirven de socorro.

Voy a teñir de verdes los ribazos
que miran hacia el mar desde lo lejos,
sin prisa; en ello estamos.

Cambia el cielo, los vientos se confunden,
posiblemente truene o se despeje.
Sigo escribiendo, es lunes.
Nunca dejes de escribir amigo Alonso, tus letras son profundas y nos invitan a tener unos instantes con nosotros mismos y reflexionar sobre esta vorágine que es el vivir, no nos limitemos a existir, influyamos en sus cambios para mejorarlo todo, comencemos a cambiar nosotros mismos en aquello que no nos convenza y que nos impida crecer, démonos tiempo para ello y tengamos paciencia, examinemoslo todo para no confundirnos y pidamos socorro si en un momento dado nos venimos abajo, y ayudémonos todos pues eso es lo que más nos hace sentirnos vivos, ayudando. Encantada de leerte siempre querido amigo, miles de besos para ti llenos de cariño y de admiración,....muááááackssssssss....
 
En lo personal, me produce inmensa alegría retomar las letras, es excelente terapia.
Hermosas letras
Un placer leerte
Hola Laura... seguimos contemplando lo bueno de la vida, esos momentos que se nos regalan a un módico precio. Lo esencial nos espera para regalarnos su horizonte. Qué bueno que además tengamos las letras para poder expresarlo.
Un abrazote desde esta aldea y mil gracias por llegar.
 
A estas alturas ya debes saber que es muy grato para mi poder pasar a leerte. Bello poema. Cuídate mucho. Saludos cordiales.
Ayyyy Lourdes, que casi no echo de menos viajar en estos momentos; andan los tiempos revueltos; pero qué bueno dejarse llevar por las vistas que fuimos construyendo y están aquí, al alcance de nuestros ojos.
Cuídate, Lou, que nos queda mucho por compartir.
Un abrazo.
 
Nunca dejes de escribir amigo Alonso, tus letras son profundas y nos invitan a tener unos instantes con nosotros mismos y reflexionar sobre esta vorágine que es el vivir, no nos limitemos a existir, influyamos en sus cambios para mejorarlo todo, comencemos a cambiar nosotros mismos en aquello que no nos convenza y que nos impida crecer, démonos tiempo para ello y tengamos paciencia, examinemoslo todo para no confundirnos y pidamos socorro si en un momento dado nos venimos abajo, y ayudémonos todos pues eso es lo que más nos hace sentirnos vivos, ayudando. Encantada de leerte siempre querido amigo, miles de besos para ti llenos de cariño y de admiración,....muááááackssssssss....
Muy buenos consejos, Lomi. Muchas veces solo con detenerse y apartarse del mundanal ruido, fluye el existir. Tierra, cielo, huertos o montañas… y amigos que nos den la mano y a quienes dársela.
La vida fluye hasta entre las piedras, solo hay que saber observar y aprender a disfrutar de las enormes pequeñas cosas que nos ofrece. Contemplación incluida.
Un abrazote desde estas lluvias mediterráneas que nos regalaron el día.
 

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