Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
En las noches
de auto-desden
cuando la soledad
es tan ruidosa
y el bullicio del silencio
revienta los tímpanos
de mi ansiedad, y
me embarga
la abundancia
de esperanza
entre las fauces
del desierto
Recurro a su paciencia,
que me escucha sin reclamos
Aquella mesita de noche
donde guardo
tus recuerdos
en la intimidad
de una vacía gaveta,
con tan solo dos
fotos en el fondo
Una colilla apagada
entre los cadáveres
de estrellas extintas
a merced de la nostalgia
de un adiós y
la melancolía
de un !No te vayas!
Allí guardo tu amor:
en la mesita de noche,
donde me refugio
día y noche
esperando tu
perdón