Enarbola sus velas el velero,
blancas alas, envidia de gaviotas
y silba el viento, sus agudas notas
llevan cantos de mar al marinero.
Nada importa cual sea el derrotero,
es volar sobre olas hacia ignotas
vastedades, sentir cadenas rotas
caer entre los pies, fundido acero.
No importa que las olas se enfurezcan
ni tener que enfrentar la tempestad,
más bravura tendré cuanto más crezcan.
Mi laurel más preciado, libertad,
mis deseos cumplir, lo que me ofrezcan
no será comparable a mi verdad.