Ojos que bailan

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
La canela y el cardamomo

impregnan mi casa de su olor.



Su presencia me hace soñar,

me envuelven en su aroma moreno,

en la cascarita verde de una semilla antigua,

en la calidez de las tardes en la cocina.



Cuando el silencio se abraza a la noche

las rayitas negras

entran por la ventana,

mis ojos no dejan de bailar.



Los fantasmas de los muebles

se mueven inquietos

y la farola de la calle

pasea su aureola amarilla

sobre la pared ocre.



La suavidad de las horas

pasa despacio.



Quisiera que se durmiera la noche

acurrucada en mi cama.
 
La canela y el cardamomo

impregnan mi casa de su olor.



Su presencia me hace soñar,

me envuelven en su aroma moreno,

en la cascarita verde de una semilla antigua,

en la calidez de las tardes en la cocina.



Cuando el silencio se abraza a la noche

las rayitas negras

entran por la ventana,

mis ojos no dejan de bailar.



Los fantasmas de los muebles

se mueven inquietos

y la farola de la calle

pasea su aureola amarilla

sobre la pared ocre.



La suavidad de las horas

pasa despacio.



Quisiera que se durmiera la noche

acurrucada en mi cama.
Ya se dormirá, María. Unas letras adorables. Un gusto pasar. Saludos.
Azalea.
 

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