InusitadaIrrealidad
Poeta recién llegado
Querida Nadie:
Eres una margarita de prado, una flor sosegada y astuta que cree absolutamente en el necesario marchitar como prueba de resistencia contra el frío.
Esa fiebre articulada en las mañanas de rocío, esa escarcha temeraria en la que los rayos de luz se reflejan, y aparece el nombre minúsculo de cualquier cosa. Un me quiere no me quiere escurridizo y antológico en la posibilidad de laboratorio, o en unas manos que interfieren entre el polen y la corola.
Huid de la sombra que abandona y del rostro del insomnio, heme aquí catedral o caballito de mar, huyendo del lunes existencial o del domingo de la historia, pérfida indulgencia, porque también, aquí, yazco cubierta de poemas, y presa de la melancolía.
Eres una margarita de prado, una flor sosegada y astuta que cree absolutamente en el necesario marchitar como prueba de resistencia contra el frío.
Esa fiebre articulada en las mañanas de rocío, esa escarcha temeraria en la que los rayos de luz se reflejan, y aparece el nombre minúsculo de cualquier cosa. Un me quiere no me quiere escurridizo y antológico en la posibilidad de laboratorio, o en unas manos que interfieren entre el polen y la corola.
Huid de la sombra que abandona y del rostro del insomnio, heme aquí catedral o caballito de mar, huyendo del lunes existencial o del domingo de la historia, pérfida indulgencia, porque también, aquí, yazco cubierta de poemas, y presa de la melancolía.