Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
En ese afán de caminantes juntos
cogidos de la mano, nos hallamos,
alejándonos de ayer
con la mochila acuestas.
En ese compartir carencias e ilusiones
pronto satisfechas,
cuando frente a frente
nos comamos
viandas que la luz vuelve tesoros,
testigos de un prodigio en esos árboles
que saben del dorado de unos besos,
de los escritos que caen como caricias
acunadas por el viento
y son cosecha en nuestros dedos.
En ese afán de la huella más ligera
en el camino
del crujido de la piel en cuatro pasos
de las notas que revolotean como aves
y son nuestra manera de despegar la boca
y decir:
el tiempo a tu lado no se pierde,
las cenizas no se esparcen a lo lejos,
los relojes que maduran en las ramas
muestran siempre su mejor espejo,
la hora en que te vi no pasa nunca
será por eso que esta imagen no se pierde.