Los celos (Sextetos)

lesmo

Poeta veterano en el portal

Tres veces dormí contigo,
tres veces infiel me fuiste,
morena, conmigo mismo.

Coplas populares andaluzas
Antonio Machado

Los celos


I

¡Cuántos sueños de amor son malogrados
como pequeñas gotas de rocío,
que apenas mojan los verdosos prados
suben hechas vapor en el vacío,
pues te busco, mujer, por todos lados,
enajenado en el deseo mío!

II

Más que la incertidumbre lo que mata
es el confuso resplandor que ciega,
y es esta inundación que se desata,
cuando el recuerdo tuyo se me allega,
lo que cubre mi sien de blanca plata
si el corazón tu falta me lo anega.

III

Pues me creo sin ti tan desdichado
como si fuera un miserable vate,
mi corazón se siente atribulado
en un tremendo y desigual combate
de tal forma que apenas ya me late
estando como estoy de enamorado.

IV

Que si de ti mi cuerpo no está lleno
me tengo como ruina en mis despojos,
pues al amarte así, con desenfreno,
fijo en tus ojos mis ardientes ojos
y en ese verdiazul limpio y sereno
eres la luz, mujer, de mis antojos.

V

En estas tardes sin amor, de hastío,
que son las de más hondo desconsuelo,
¿de qué me sirve no pensar, bien mío,
si ya no puedo domeñar el celo,
acero, que me tiende fuertes lazos
al sospechar que estás en otros brazos?

VI

Con tu imagen perfecta en el recuerdo,
sabiéndote que estás en lo lejano,
en esa soledad siempre me pierdo
al no alcanzar tu sombra con mi mano.
¡Entonces, confundida con la bruma,
te deshaces, mujer, como la espuma!

VII

¿Cuándo será, mi amor, la hora aquella
en que vuelvas a mí tu voz querida
y me dediques tu palabra bella,
cercana ya la noche esclarecida,
y me alumbre con luz como de estrella
los oscuros abismos de mi vida?

VIII

No te extrañe, señora, se desborden
mis humanos instintos sin tu guía
como el rugido del volcán que estalla,
como el caos que atruena en el desorden,
como el potro cabalga en la anarquía
sin respetar ni látigo ni valla.

IX

¿Quién podrá detenerlo en la carrera,
y quién templar los bríos de esa fiera
tan loca, enajenada, enardecida,
si el deseo brutal no tiene espera?
Como alivio no hallo otra manera
que tu palabra, ¡gozos de mi vida!

X

Me entregaré a merced del torbellino
en esta duda incesante que me aqueja
y guardaré en secreto el desatino
sin pronunciar, señora, ni una queja,
pues me siento morir con mi destino
cual muere el velloncino de la oveja.


 
Última edición:
Acé llego para deleitarme con estos sextetos que nos obsequias con buen ritmo sobre esos celos que endemonian los sentidos. Observo que les das una variante en 5ª y 6ª estrofa. Bien te luces, amigo Salvador, después de haber estado algún tiempo sin presentar obras en los foros.

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Acé llego para deleitarme con estos sextetos que nos obsequias con buen ritmo sobre esos celos que endemonian los sentidos. Observo que les das una variante en 5ª y 6ª estrofa. Bien te luces, amigo Salvador, después de haber estado algún tiempo sin presentar obras en los foros.

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Mil y mil gracias, querido maestro, por este tan amable y generoso comentario a estos sextetos míos. Celebro que hayan resultado ser de tu agrado.
Te envío un abrazo muy fuerte desde el sentimiento de admiración.
Salvador.
 
Unos versos entrañables Salvador, inspiración que nos lleva a recrearnos
en esos celos que te atormentan, pero que como bien decides, es mejor
guardar y disfrutar de ese amor que se te brinda. Me encantó el poema,
leerte es siempre un bello regalo. Besitos apretados en tus mejillas.
 
Unos versos entrañables Salvador, inspiración que nos lleva a recrearnos
en esos celos que te atormentan, pero que como bien decides, es mejor
guardar y disfrutar de ese amor que se te brinda. Me encantó el poema,
leerte es siempre un bello regalo. Besitos apretados en tus mejillas.
Muchas gracias, querida Ana, por la amable compañía que me haces en este tema. Celebro que haya sido de tu agrado.
Con un abrazo fraternal y fuerte.
Salvador.
 
Unos sextetos, como para rendirle homenaje a su autor. Soy de los que creen... que los celos
son los que logran hacernos ver, "más allá de lo evidente" y, sobre todo cuando se ama.
Felicitaciones poeta.

Efectivamente, querido Iván, los celos, aunque dañinos nos dan cierta visión espacial del amor que sentimos; los infundados son eso, celos, los que tienen fundamento reciben otro nombre.
Mil gracias por este acercamiento a mis letras y por el comentario amable.
Con un saludo pleno de afecto.
Salvador.
 
Última edición:
Soberbias letras, plenas de poesía, nos muestras Salva en estos magistrales sextetos , dedicados a ese " mal" que tanto corroe y tan dañinos son, muestra de inseguridades.
Un abrazo.
Mil y mil gracias, querido Manuel por esta valoración tuya positiva de este controvertido tema.
Te abrazo con todos mis afectos, amigo mío.
Salvador.
 

Tres veces dormí contigo,
tres veces infiel me fuiste,
morena, conmigo mismo.

Coplas populares andaluzas
Antonio Machado

Los celos


I

¡Cuántos sueños de amor son malogrados
como pequeñas gotas de rocío,
que apenas mojan los verdosos prados
suben hechas vapor en el vacío,
pues te busco, mujer, por todos lados,
enajenado en el deseo mío!

II

Más que la incertidumbre lo que mata
es el confuso resplandor que ciega,
y es esta inundación que se desata,
cuando el recuerdo tuyo se me allega,
lo que cubre mi sien de blanca plata
si el corazón tu falta me lo anega.

III

Pues me creo sin ti tan desdichado
como si fuera un miserable vate,
mi corazón se siente atribulado
en un tremendo y desigual combate
de tal forma que apenas ya me late
estando como estoy de enamorado.

IV

Que si de ti mi cuerpo no está lleno
me tengo como ruina en mis despojos,
pues al amarte así, con desenfreno,
fijo en tus ojos mis ardientes ojos
y en ese verdiazul limpio y sereno
eres la luz, mujer, de mis antojos.

V

En estas tardes sin amor, de hastío,
que son las de más hondo desconsuelo,
¿de qué me sirve no pensar, bien mío,
si ya no puedo domeñar el celo,
acero, que me tiende fuertes lazos
al sospechar que estás en otros brazos?

VI

Con tu imagen perfecta en el recuerdo,
sabiéndote que estás en lo lejano,
en esa soledad siempre me pierdo
al no alcanzar tu sombra con mi mano.
¡Entonces, confundida con la bruma,
te deshaces, mujer, como la espuma!

VII

¿Cuándo será, mi amor, la hora aquella
en que vuelvas a mí tu voz querida
y me dediques tu palabra bella,
cercana ya la noche esclarecida,
y me alumbre con luz como de estrella
los oscuros abismos de mi vida?

VIII

No te extrañe, señora, se desborden
mis humanos instintos sin tu guía
como el rugido del volcán que estalla,
como el caos que atruena en el desorden,
como el potro cabalga en la anarquía
sin respetar ni látigo ni valla.

IX

¿Quién podrá detenerlo en la carrera,
y quién templar los bríos de esa fiera
tan loca, enajenada, enardecida,
si el deseo brutal no tiene espera?
Como alivio no hallo otra manera
que tu palabra, ¡gozos de mi vida!

X

Me entregaré a merced del torbellino
en esta duda incesante que me aqueja
y guardaré en secreto el desatino
sin pronunciar, señora, ni una queja,
pues me siento morir con mi destino
cual muere el velloncino de la oveja.


Maravillosos sextetos amigo Salva, vehementes y emotivos, desbordados de pasión y lirismo nos conmueven el alma con su amor enamorado. Los celos, ese torbellino que a veces nos arrastra debido a que hay mucho amor en el corazón y que éste, ante el temor de perderlo, se muestra dolorido e inseguro. Encantada de leerte, entrañable amigo, miles de besos vuelan con su carga de cariño hacia los aposentos de tu alma....muááááácksssss
 
Maravillosos sextetos amigo Salva, vehementes y emotivos, desbordados de pasión y lirismo nos conmueven el alma con su amor enamorado. Los celos, ese torbellino que a veces nos arrastra debido a que hay mucho amor en el corazón y que éste, ante el temor de perderlo, se muestra dolorido e inseguro. Encantada de leerte, entrañable amigo, miles de besos vuelan con su carga de cariño hacia los aposentos de tu alma....muááááácksssss
Cómo te agradezco, querida Isabel, que pases por este tema con tu mirada amable y generosa, y que comprendas de esa manera estos versos míos.
Te abraza el que sabes es tuyo siempre.
Salva.
 

Tres veces dormí contigo,
tres veces infiel me fuiste,
morena, conmigo mismo.

Coplas populares andaluzas
Antonio Machado

Los celos


I

¡Cuántos sueños de amor son malogrados
como pequeñas gotas de rocío,
que apenas mojan los verdosos prados
suben hechas vapor en el vacío,
pues te busco, mujer, por todos lados,
enajenado en el deseo mío!

II

Más que la incertidumbre lo que mata
es el confuso resplandor que ciega,
y es esta inundación que se desata,
cuando el recuerdo tuyo se me allega,
lo que cubre mi sien de blanca plata
si el corazón tu falta me lo anega.

III

Pues me creo sin ti tan desdichado
como si fuera un miserable vate,
mi corazón se siente atribulado
en un tremendo y desigual combate
de tal forma que apenas ya me late
estando como estoy de enamorado.

IV

Que si de ti mi cuerpo no está lleno
me tengo como ruina en mis despojos,
pues al amarte así, con desenfreno,
fijo en tus ojos mis ardientes ojos
y en ese verdiazul limpio y sereno
eres la luz, mujer, de mis antojos.

V

En estas tardes sin amor, de hastío,
que son las de más hondo desconsuelo,
¿de qué me sirve no pensar, bien mío,
si ya no puedo domeñar el celo,
acero, que me tiende fuertes lazos
al sospechar que estás en otros brazos?

VI

Con tu imagen perfecta en el recuerdo,
sabiéndote que estás en lo lejano,
en esa soledad siempre me pierdo
al no alcanzar tu sombra con mi mano.
¡Entonces, confundida con la bruma,
te deshaces, mujer, como la espuma!

VII

¿Cuándo será, mi amor, la hora aquella
en que vuelvas a mí tu voz querida
y me dediques tu palabra bella,
cercana ya la noche esclarecida,
y me alumbre con luz como de estrella
los oscuros abismos de mi vida?

VIII

No te extrañe, señora, se desborden
mis humanos instintos sin tu guía
como el rugido del volcán que estalla,
como el caos que atruena en el desorden,
como el potro cabalga en la anarquía
sin respetar ni látigo ni valla.

IX

¿Quién podrá detenerlo en la carrera,
y quién templar los bríos de esa fiera
tan loca, enajenada, enardecida,
si el deseo brutal no tiene espera?
Como alivio no hallo otra manera
que tu palabra, ¡gozos de mi vida!

X

Me entregaré a merced del torbellino
en esta duda incesante que me aqueja
y guardaré en secreto el desatino
sin pronunciar, señora, ni una queja,
pues me siento morir con mi destino
cual muere el velloncino de la oveja.


¡¡¡ Felicitaciones !!!
Salva.
Por tan merecido lauro.
Que continúen los éxitos.
Un abrazo.
 

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