El lobo de la pederastia

penabad57

Poeta veterano en el portal
Con doce años la inocencia es una flor alegre.

Un hombre se acerca a ti,
gafas de carey, sonrisa seductora,
en sus labios la voz más dulce.

Te pregunta por una dirección,
tú contestas: “es por allí, señor, vaya todo recto
y al llegar al cartel rojo tuerza a la derecha,
luego a unos treinta metros a la izquierda”.

“¿Puedes acompañarme, si vienes te invito a un refresco?”
Lo dice con tal desamparo
que tú, de natural amable,
confías en su palabra.

Habláis, el hombre te inquiere por tus estudios, tus aficiones, tu familia.
“Es aquí donde vivo, ven que subimos un momento, te tomas la Coca-Cola
y luego, si quieres me acompañas hasta el sitio”.

Entonces, en el piso sombrío y sucio algo pasa,
es el ángel de la maldad, la perversión y la mentira.

“¿Me la vas a enseñar, mira ésta es la mía?”
En un descuido consigues huir,
corres y corres con lágrimas en los ojos,
no sabes aún que sentirás una culpa innombrable
por el resto de tus días.
 
Última edición:
Con doce años la inocencia es una flor alegre.

Un hombre se acerca a ti,
gafas de carey, sonrisa seductora,
en sus labios la voz más dulce.

Te pregunta por una dirección,
tú contestas: “es por allí, señor, vaya todo recto
y al llegar al cartel rojo tuerza a la derecha,
luego a unos treinta metros a la izquierda”.

“¿Puedes acompañarme, si vienes te invito a un refresco?”
Lo dice con tal desamparo
que tú, de natural amable,
confías en su palabra.

Habláis, el hombre te inquiere por tus estudios, tus aficiones, tu familia.
“Es aquí donde vivo, ven que subimos un momento, te tomas la Coca-Cola
y luego, si quieres me acompañas hasta el sitio”.

Entonces, en el piso sombrío y sucio algo pasa,
es el ángel de la maldad, la perversión y la mentira.

“¿Me la vas a enseñar, mira ésta es la mía?”
En un descuido consigues huir,
corres y corres con lágrimas en los ojos,
no sabes aún que sentirás una culpa innombrable
por el resto de tus días.

Es el horror absoluto, compañero Penabad. Cuando leo sobre alguna historia relacionada con tan delicado tema, algo se me encoge en las entrañas por tanta infancia destruida y luego me gana el odio por estos monstruos que comparten nuestros códigos genéticos y sociales.
Es honroso de tu parte que le otorgues visibilidad a un problema que nos compete a toda la humanidad.
Saludos cordiales.
 
Es el horror absoluto, compañero Penabad. Cuando leo sobre alguna historia relacionada con tan delicado tema, algo se me encoge en las entrañas por tanta infancia destruida y luego me gana el odio por estos monstruos que comparten nuestros códigos genéticos y sociales.
Es honroso de tu parte que le otorgues visibilidad a un problema que nos compete a toda la humanidad.
Saludos cordiales.
En efecto, Martín, es un tema delicado y terrible que nunca se denunciara lo suficiente. Tampoco es un tema muy poético, pero la realidad a veces nos obliga a tratar estas cuestiones que, ancladas en un trauma de la infancia, pueden llegar a destrozar a las personas. Un abrazo y gracias por comentar.
 
Con doce años la inocencia es una flor alegre.

Un hombre se acerca a ti,
gafas de carey, sonrisa seductora,
en sus labios la voz más dulce.

Te pregunta por una dirección,
tú contestas: “es por allí, señor, vaya todo recto
y al llegar al cartel rojo tuerza a la derecha,
luego a unos treinta metros a la izquierda”.

“¿Puedes acompañarme, si vienes te invito a un refresco?”
Lo dice con tal desamparo
que tú, de natural amable,
confías en su palabra.

Habláis, el hombre te inquiere por tus estudios, tus aficiones, tu familia.
“Es aquí donde vivo, ven que subimos un momento, te tomas la Coca-Cola
y luego, si quieres me acompañas hasta el sitio”.

Entonces, en el piso sombrío y sucio algo pasa,
es el ángel de la maldad, la perversión y la mentira.

“¿Me la vas a enseñar, mira ésta es la mía?”
En un descuido consigues huir,
corres y corres con lágrimas en los ojos,
no sabes aún que sentirás una culpa innombrable
por el resto de tus días.


Lamentablemente, por desgracia nunca se acabará a no ser que aquí se imponga lo que en algunos países árabes o llegue un día que en que esto se convierta en un país de justicia por su mano.
Mis saludos estimado amigo, un trabajo que incita al cabreo.
Fraternal abrazo.
 
Lamentablemente, por desgracia nunca se acabará a no ser que aquí se imponga lo que en algunos países árabes o llegue un día que en que esto se convierta en un país de justicia por su mano.
Mis saludos estimado amigo, un trabajo que incita al cabreo.
Fraternal abrazo.
Gracias, Luis, por la lectura y el comentario que dejas. Un abrazo.
 

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