YANCO
Poeta adicto al portal
Volveré entre mis ramas retorcidas, asomare entre la luz nueva, me sentirás en tus mejillas como una brisa cálida, no más la gélida cercanía de un invierno que muere entre añoranzas imposibles. Cada brote enmudecido, cada botón que se aparece; serán mi aviso indefinido no me verás y estoy presente.
Me colare cual bosque enverdecido donde el pasto reclame tu simiente, como la playa y su castigo cuando el cristal salino golpea la frente, tras el empuje de un suspiro, el viento que te refresque.
Y es que el amor no tiene estribos, no se endereza si se tuerce solo lo guían tus sentidos siempre estará aunque este ausente.
Y volverá entre sus caminos, como el río que reclama sus torrentes y no respeta obstáculos; perdido tiempo en construir barreras que se rinden a su paso, construirá desde la estera con la ceniza de tus pasos, lo que no alcanzas ni siquiera a imaginar entre su abrazo.
Me colare cual bosque enverdecido donde el pasto reclame tu simiente, como la playa y su castigo cuando el cristal salino golpea la frente, tras el empuje de un suspiro, el viento que te refresque.
Y es que el amor no tiene estribos, no se endereza si se tuerce solo lo guían tus sentidos siempre estará aunque este ausente.
Y volverá entre sus caminos, como el río que reclama sus torrentes y no respeta obstáculos; perdido tiempo en construir barreras que se rinden a su paso, construirá desde la estera con la ceniza de tus pasos, lo que no alcanzas ni siquiera a imaginar entre su abrazo.