• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)
  • Herramienta Métrica Española analiza tus versos: sílabas, sinalefas, rimas, formas poéticas. Probar →

Joven o no joven, esa es la cuestión

kalkbadan

Poeta que considera el portal su segunda casa
JOVEN O NO JOVEN, ESA ES LA CUESTIÓN

Cuando la juventud entra en combate
nada termina porque todo empieza
y la vida se vive sin debate.

El joven es la ola que tropieza
contra la playa virginal del pecho
descubriendo en su espuma la pureza.

¡La vida es para él tan solo un hecho!
Un relámpago añil, un brote verde
que se eleva ante el fósil del helecho.

El tiempo no lo gana ni lo pierde
porque es suyo el instante que concentra
el tiempo que te besa y no te muerde.

¡El joven busca sin buscar y encuentra
su piedra de Rosetta en la espesura!,
y cuanto más la esquiva, más se adentra…

Y en su conspicua y demencial cordura
acaricia las ondas de su cable
al filo de una nada prematura.

El joven deja que su ser le hable
mientras el cielo asiste estupefacto
ante su ahora puro e incontestable.

—Si el ayer es un beso sin contacto
el ahora es un clímax que eyacula
hallazgos que trascienden en el acto.—

Y ese joven hierático bascula
suspendido en los sueños de su alambre…,
pero el tiempo ya gira y se postula.

Y así, al poco, una paz calma el enjambre.
Su coraje se viste de franela
y un empacho vital le roba el hambre.

Cuando uno ya no es joven se consuela
con que lo bello es bello si termina
y otras frases que nacen de la estela.

El no joven perdió a su golondrina
y en el silencio de su nido late
un tomate maduro de piel fina.

¡Es un quiero y no puedo!, un aguacate
que se palpa y se posa en la balanza,
un tiempo que amenaza con dar mate.

Es un pasmo de auxilio que no alcanza,
un buñuelo relleno de pasado,
un mar de fondo y su inquietante danza.

Pero es cierto, también, por otro lado,
que empiezas a querer al niño aquel
que aguardaba, paciente, en tu costado.

La luz azul te cubre con su miel
y en la mortaja del recuerdo vivo
te abrazas a la niebla del laurel...

¡No seas del instante un fugitivo
y encuentra el manantial que reverbera
en el óleo del fruto de tu olivo!

¡Se trata de vivir la vida entera!;
ser frutos de la luz y de sus sombras,
hacer por que la vida te requiera
y así sentirte en paz cuando te nombras.


Kalkbadan
En Madrid, a 4 de diciembre de 2020

 
Última edición:
Magnificos tercetos enlazados donde retratas de magistral manera y sobrado buen gusto poético, impresionantes escenas de vida.
Te dejo mi respeto y admiración, amigo Andreas.
Un abrazo.
 
Vaya, Andreas: rindes cumplido homenaje a esta estructura tan clásica como la Divina Comedia. Me he reído al ver como, después de caminar con sigilo por la tensa cuerda de algunas rimas difíciles (como la del hambre), saltas con gallardía a la arena rimando «olvido» con «olivo»!!
En el verso «se la juega en el vértigo de su cable» el oído, que resta a veces una sílaba a las esdrújulas, te ha jugado una mala pasada, a mi juicio.
Bien escritos tercetos encadenados.

Con el primer terceto no estoy muy de acuerdo: en mi juventud todo era debate; demasiado intelectualoide, quizás.

Por lo demás, sí, la cosa cambia cuando en lugar de huevos en el nido encuentras tomates o aguacates, que al final por gracia de la metáfora mudan en aceitunas: ¡metáforas, metáforas!

Profundas reflexiones te ha inspirado este giro a la madurez, veo. Me gustó lo de recuperar al niño: es cierto que aguarda escondido para venir a auxiliarnos cuando aflojamos en la ola. Seguimos siendo aquel, Andreas, sorprendentemente seguimos siendo...

Bueno, mucho más habría para conversar mate mediante, jajajaja.

abrazote juvenil
Jorge
JOVEN O NO JOVEN, ESA ES LA CUESTIÓN

Cuando la juventud entra en combate
nada termina porque todo empieza
y la vida se vive sin debate.

El joven es la ola que tropieza
contra la playa virginal del pecho
descubriendo en su espuma la pureza.

¡La vida es para él tan solo un hecho!
Un relámpago añil, un brote verde
que se eleva ante el fósil del helecho.

El tiempo no lo gana ni lo pierde
porque es suyo el instante que concentra
el tiempo que te besa y no te muerde.

¡El joven busca sin buscar y encuentra
su piedra de Rosetta en la espesura!,
y cuanto más la esquiva, más se adentra…

Y en su conspicua y demencial cordura
se la juega en el vértigo de su cable
al filo de una nada prematura.

El joven deja que su ser le hable
mientras el cielo asiste estupefacto
ante su ahora puro e incontestable.

—Si el ayer es un beso sin contacto
el ahora es un clímax que eyacula
hallazgos que trascienden en el acto.—

Y ese joven hierático bascula
suspendido en los sueños de su alambre…,
pero el tiempo ya gira y se postula.

Y así, al poco, una paz calma el enjambre.
Su coraje se viste de franela
y un empacho vital le roba el hambre.

Cuando uno ya no es joven se consuela
con que lo bello es bello si termina
y otras frases que nacen de la estela.

El no joven perdió a su golondrina
y en el silencio de su nido late
un tomate maduro de piel fina.

¡Es un quiero y no puedo!, un aguacate
que se palpa y se posa en la balanza,
un tiempo que amenaza con dar mate.

Es un pasmo de auxilio que no alcanza,
un buñuelo relleno de pasado,
un mar de fondo y su inquietante danza.

Pero es cierto, también, por otro lado,
que empiezas a querer al niño aquel
que aguardaba, paciente, en tu costado.

La luz azul te cubre con su miel
y el recuerdo cincela lo que has sido
y corona en tus pilas el dintel.

¡No caigas en el pozo de tu olvido
y encuentra el manantial que reverbera
en el óleo del fruto de tu olivo!

¡Se trata de vivir la vida entera!;
ser frutos de la luz y de sus sombras,
hacer por que la vida te requiera
y así sentirte en paz cuando te nombras.


Kalkbadan
En Madrid, a 4 de diciembre de 2020
 
Un honor abrir los comentarios para un poema bien trazado, con abundantes recursos y agradable a la lectura.
Felicitaciones por el arte que brota de tu pluma, poeta. Un gusto pasar por aquí. Un abrazo.
¡Monje! Me alegra enormemente que estos versos fueran de tu agrado. Me ubico en los versos del poema que transitan por esa tibia etapa que llaman madurez. Nos vamos leyendo, compañero.
¡Un abrazo y que vaya todo bien!
 
Magnificos tercetos enlazados donde retratas de magistral manera y sobrado buen gusto poético, impresionantes escenas de vida.
Te dejo mi respeto y admiración, amigo Andreas.
Un abrazo.
¡Querido Luis! Me alegra que tengas tan alta consideración por este puñado de versos. Una temática que, sin duda, corre el riesgo de quedar cercada por la intimidad del creador: cada uno vive la juventud según dicta su propia esencia.
Es un regalo saber que el poema fue filtrado por tu mirada de poeta.
¡Un abrazo fuerte y sigue bien!
 
Última edición:
Vaya, Andreas: rindes cumplido homenaje a esta estructura tan clásica como la Divina Comedia. Me he reído al ver como, después de caminar con sigilo por la tensa cuerda de algunas rimas difíciles (como la del hambre), saltas con gallardía a la arena rimando «olvido» con «olivo»!!
En el verso «se la juega en el vértigo de su cable» el oído, que resta a veces una sílaba a las esdrújulas, te ha jugado una mala pasada, a mi juicio.
Bien escritos tercetos encadenados.

Con el primer terceto no estoy muy de acuerdo: en mi juventud todo era debate; demasiado intelectualoide, quizás.

Por lo demás, sí, la cosa cambia cuando en lugar de huevos en el nido encuentras tomates o aguacates, que al final por gracia de la metáfora mudan en aceitunas: ¡metáforas, metáforas!

Profundas reflexiones te ha inspirado este giro a la madurez, veo. Me gustó lo de recuperar al niño: es cierto que aguarda escondido para venir a auxiliarnos cuando aflojamos en la ola. Seguimos siendo aquel, Andreas, sorprendentemente seguimos siendo...

Bueno, mucho más habría para conversar mate mediante, jajajaja.

abrazote juvenil
Jorge

¡Jorge! Te dolió la rima olvido-olivo, ¿eh?, jaja. Ese terceto me salió de forma improvisada. Resultaba sonoramente ripioso, pero se ajustaba mucho a la idea que quería plasmar en esa parte del poema. Quería incidir en que me parece importante apostar por lo que somos, por la esencia de la fruta de gruesa corteza en que nos convierte el paso del tiempo. En cualquier caso, pongo al terceto en cuarentena. Veré si me aguanta o no las lecturas sucesivas. Si el ripio persiste ante el fondo, buscaré una alternativa.
Lo has clavado; me pasa frecuentemente lo de apocopar las esdrújulas, especialmente en la parte destensiva del verso.

Fíjate que doy por hecho que es un poema que debiera generar cierta controversia, en el sentido de que cada uno vive la vida en su particular e irrepetible esfera de consciencia, y fabrica sus propios recuerdos que recuerda a su manera. La idea no es tanto componer una semblanza poética de las distintas etapas de la vida como la de establecer el contraste entre "joven" y "no joven", que, al menos en mi caso, percibo como la frontera más marcada de nuestro ciclo vital. Por otro lado, mis pasos abarcan aquello que llaman "madurez", siendo inevitable el sesgo que esto conlleva.

Acerca del sentido de la primera estrofa, no quiero decir que el joven no debata, sino que no debate sobre el acto de vivir, no debate sobre la vida sin vida, porque el tiempo no existe para él: vive consagrado en el instante. La vida la vive visceralmente y entera. Te diría que no le importa nada, porque es toda suya. La vida, para el joven, siempre empieza.

Te diré que quedo colmado con ese rescate tuyo de la metáfora de las frutas que pensé sepultada por un exceso de oscuridad. Una oscuridad que ya sabes que envuelve a muchas de mis metáforas en ese misterioso viaje de la idea a la palabra.

¡Jorge! Hagámoslo. Queda un mate pendiente (quiero que sepas que despejada mi ignorancia aquella tarde, ahora soy un habitual de ese gran trago).
Quiero que tú me cuentes, querido compañero.

Un abrazo fuerte.
 
JOVEN O NO JOVEN, ESA ES LA CUESTIÓN

Cuando la juventud entra en combate
nada termina porque todo empieza
y la vida se vive sin debate.

El joven es la ola que tropieza
contra la playa virginal del pecho
descubriendo en su espuma la pureza.

¡La vida es para él tan solo un hecho!
Un relámpago añil, un brote verde
que se eleva ante el fósil del helecho.

El tiempo no lo gana ni lo pierde
porque es suyo el instante que concentra
el tiempo que te besa y no te muerde.

¡El joven busca sin buscar y encuentra
su piedra de Rosetta en la espesura!,
y cuanto más la esquiva, más se adentra…

Y en su conspicua y demencial cordura
acaricia las ondas de su cable
al filo de una nada prematura.

El joven deja que su ser le hable
mientras el cielo asiste estupefacto
ante su ahora puro e incontestable.

—Si el ayer es un beso sin contacto
el ahora es un clímax que eyacula
hallazgos que trascienden en el acto.—

Y ese joven hierático bascula
suspendido en los sueños de su alambre…,
pero el tiempo ya gira y se postula.

Y así, al poco, una paz calma el enjambre.
Su coraje se viste de franela
y un empacho vital le roba el hambre.

Cuando uno ya no es joven se consuela
con que lo bello es bello si termina
y otras frases que nacen de la estela.

El no joven perdió a su golondrina
y en el silencio de su nido late
un tomate maduro de piel fina.

¡Es un quiero y no puedo!, un aguacate
que se palpa y se posa en la balanza,
un tiempo que amenaza con dar mate.

Es un pasmo de auxilio que no alcanza,
un buñuelo relleno de pasado,
un mar de fondo y su inquietante danza.

Pero es cierto, también, por otro lado,
que empiezas a querer al niño aquel
que aguardaba, paciente, en tu costado.

La luz azul te cubre con su miel
y el recuerdo cincela lo que has sido
y corona en tus pilas el dintel.

¡No caigas en el pozo de tu olvido
y encuentra el manantial que reverbera
en el óleo del fruto de tu olivo!

¡Se trata de vivir la vida entera!;
ser frutos de la luz y de sus sombras,
hacer por que la vida te requiera
y así sentirte en paz cuando te nombras.


Kalkbadan
En Madrid, a 4 de diciembre de 2020
Querido Andreas, espectaculares tercetos, llenos de creatividad, donde la imaginación lleva tu pluma a veces por caminos insondables, ese es su atractivo . Esta parte me ha encantado.
Es un poema para leer y releer y descubrirlo en cada lectura sus apasionantes metáforas.
He separado estos tercetos y el cierre del poema, no porque sean mejores que el resto, sino porque me han dado de pleno, desde la primera lectura.
Volveré ...
Cuando la juventud entra en combate
nada termina porque todo empieza
y la vida se vive sin debate.


"El joven es la ola que tropieza
contra la playa virginal del pecho
descubriendo en su espuma la pureza".
este terceto me encanta.

El tiempo no lo gana ni lo pierde
porque es suyo el instante que concentra
el tiempo que te besa y no te muerde.

Es un pasmo de auxilio que no alcanza,
un buñuelo relleno de pasado,
un mar de fondo y su inquietante danza.


Pero es cierto, también, por otro lado,
que empiezas a querer al niño aquel
que aguardaba, paciente, en tu costado.*
este es otro de mis preferidos

No caigas en el pozo de tu olvido
y encuentra el manantial que reverbera
en el óleo del fruto de tu olivo!

¡Se trata de vivir la vida entera!;
ser frutos de la luz y de sus sombras,
hacer por que la vida te requiera
y así sentirte en paz cuando te nombras.



Gracias Andreas, por la belleza, uno siempre ama la belleza de la poesia y los trazos de su enigma.
Un abrazo enorme.
Isabel

 
Última edición:
Querido Andreas, espectaculares tercetos, llenos de creatividad, donde la imaginación lleva tu pluma a veces por caminos insondables, ese es su atractivo . Esta parte me ha encantado.
Es un poema para leer y releer y descubrirlo en cada lectura sus apasionantes metáforas.
He separado estos tercetos y el cierre del poema, no porque sean mejores que el resto, sino porque me han dado de pleno, desde la primera lectura.
Volveré ...
Cuando la juventud entra en combate
nada termina porque todo empieza
y la vida se vive sin debate.


"El joven es la ola que tropieza
contra la playa virginal del pecho
descubriendo en su espuma la pureza".
este terceto me encanta.

El tiempo no lo gana ni lo pierde
porque es suyo el instante que concentra
el tiempo que te besa y no te muerde.

Es un pasmo de auxilio que no alcanza,
un buñuelo relleno de pasado,
un mar de fondo y su inquietante danza.


Pero es cierto, también, por otro lado,
que empiezas a querer al niño aquel
que aguardaba, paciente, en tu costado.*
este es otro de mis preferidos

No caigas en el pozo de tu olvido
y encuentra el manantial que reverbera
en el óleo del fruto de tu olivo!

¡Se trata de vivir la vida entera!;
ser frutos de la luz y de sus sombras,
hacer por que la vida te requiera
y así sentirte en paz cuando te nombras.



Gracias Andreas, por la belleza, uno siempre ama la belleza de la poesia y los trazos de su enigma.
Un abrazo enorme.
Isabel

¡Querida Isabel! Cuánto me alegra tu lectura y que encuentres reflexión en estos versos. Como tantas otras veces, remarcas versos a los que por diversas razones considero especiales dentro del conjunto. Creo que es de esos poemas en los que la doble creación es muy poderosa: ¡tantos poemas como lectores lo hagan suyo! Espero que todo bien amiga. Muchas gracias por tu huella, compañera.
¡Un abrazo! y feliz domingo ya de este otoño que declina.
 
JOVEN O NO JOVEN, ESA ES LA CUESTIÓN

Cuando la juventud entra en combate
nada termina porque todo empieza
y la vida se vive sin debate.

El joven es la ola que tropieza
contra la playa virginal del pecho
descubriendo en su espuma la pureza.

¡La vida es para él tan solo un hecho!
Un relámpago añil, un brote verde
que se eleva ante el fósil del helecho.

El tiempo no lo gana ni lo pierde
porque es suyo el instante que concentra
el tiempo que te besa y no te muerde.

¡El joven busca sin buscar y encuentra
su piedra de Rosetta en la espesura!,
y cuanto más la esquiva, más se adentra…

Y en su conspicua y demencial cordura
acaricia las ondas de su cable
al filo de una nada prematura.

El joven deja que su ser le hable
mientras el cielo asiste estupefacto
ante su ahora puro e incontestable.

—Si el ayer es un beso sin contacto
el ahora es un clímax que eyacula
hallazgos que trascienden en el acto.—

Y ese joven hierático bascula
suspendido en los sueños de su alambre…,
pero el tiempo ya gira y se postula.

Y así, al poco, una paz calma el enjambre.
Su coraje se viste de franela
y un empacho vital le roba el hambre.

Cuando uno ya no es joven se consuela
con que lo bello es bello si termina
y otras frases que nacen de la estela.

El no joven perdió a su golondrina
y en el silencio de su nido late
un tomate maduro de piel fina.

¡Es un quiero y no puedo!, un aguacate
que se palpa y se posa en la balanza,
un tiempo que amenaza con dar mate.

Es un pasmo de auxilio que no alcanza,
un buñuelo relleno de pasado,
un mar de fondo y su inquietante danza.

Pero es cierto, también, por otro lado,
que empiezas a querer al niño aquel
que aguardaba, paciente, en tu costado.

La luz azul te cubre con su miel
y el recuerdo cincela lo que has sido
y corona en tus pilas el dintel.

¡No caigas en el pozo de tu olvido
y encuentra el manantial que reverbera
en el óleo del fruto de tu olivo!

¡Se trata de vivir la vida entera!;
ser frutos de la luz y de sus sombras,
hacer por que la vida te requiera
y así sentirte en paz cuando te nombras.


Kalkbadan
En Madrid, a 4 de diciembre de 2020

Preciosos tercetos llenos de la sabiduría que da la experiencia, uno es joven mientras lo sea su espíritu y su pensamiento, la edad cronológica a veces no coincide con la mental.- Saludos.
Miguel.
 
Preciosos tercetos llenos de la sabiduría que da la experiencia, uno es joven mientras lo sea su espíritu y su pensamiento, la edad cronológica a veces no coincide con la mental.- Saludos.
Miguel.

¡Hola, Miguel! Muchas gracias por leer, compañero. Estoy más de acuerdo con lo segundo que con lo primero. Me parece cierto lo que dices acerca de que la edad cronológica no suele coincidir con la mental. De hecho, yo creo que la mayoría de nosotros nos sentimos con más ganas de vivir y más jóvenes de lo que evidencian nuestras arrugas. ¡Es tan corto el relato de una vida!

Pero mi experiencia me dice que una cosa es sentirse joven y otra cosa bien distinta es que lo seas. Percibo una frontera muy marcada entre el joven y no joven. Creo que la percepción del tiempo está detrás de todo ello. El joven tan solo vive en ese presente ausente de tiempo, no mira hacia atrás (porque su pasado apenas existe) y el futuro no va con él porque es «inmortal». Pero ese audaz equilibrista del ahora transiciona con la edad a una especie de palíndromo humano que echa la vista hacia atrás tratando de encontrarse en ese tiempo pasado y que siente sobre sí el peso de la existencia y su levedad ante ese horizonte que amenaza con apagarse. Esa crisis creo que es fisiológica y permanente a partir del momento en el que se manifiesta.

Como decía a Isabel, creo que es una temática que promueve la fértil doble creación: tantos poemas como lectores.
Saludos y muchas gracias por tu paso.
 
Creo que no captaste mi metáfora del equilibrista, estimado Andreas: no quise insinuar que el terceto de marras sea ripioso, sino hacerte notar que «olvido» no rima en consonante con «olivo».
abrazo
Jorge
¡Jorge! Te dolió la rima olvido-olivo, ¿eh?, jaja. Ese terceto me salió de forma improvisada. Resultaba sonoramente ripioso, pero se ajustaba mucho a la idea que quería plasmar en esa parte del poema. Quería incidir en que me parece importante apostar por lo que somos, por la esencia de la fruta de gruesa corteza en que nos convierte el paso del tiempo. En cualquier caso, pongo al terceto en cuarentena. Veré si me aguanta o no las lecturas sucesivas. Si el ripio persiste ante el fondo, buscaré una alternativa.
Lo has clavado; me pasa frecuentemente lo de apocopar las esdrújulas, especialmente en la parte destensiva del verso.

Fíjate que doy por hecho que es un poema que debiera generar cierta controversia, en el sentido de que cada uno vive la vida en su particular e irrepetible esfera de consciencia, y fabrica sus propios recuerdos que recuerda a su manera. La idea no es tanto componer una semblanza poética de las distintas etapas de la vida como la de establecer el contraste entre "joven" y "no joven", que, al menos en mi caso, percibo como la frontera más marcada de nuestro ciclo vital. Por otro lado, mis pasos abarcan aquello que llaman "madurez", siendo inevitable el sesgo que esto conlleva.

Acerca del sentido de la primera estrofa, no quiero decir que el joven no debata, sino que no debate sobre el acto de vivir, no debate sobre la vida sin vida, porque el tiempo no existe para él: vive consagrado en el instante. La vida la vive visceralmente y entera. Te diría que no le importa nada, porque es toda suya. La vida, para el joven, siempre empieza.

Te diré que quedo colmado con ese rescate tuyo de la metáfora de las frutas que pensé sepultada por un exceso de oscuridad. Una oscuridad que ya sabes que envuelve a muchas de mis metáforas en ese misterioso viaje de la idea a la palabra.

¡Jorge! Hagámoslo. Queda un mate pendiente (quiero que sepas que despejada mi ignorancia aquella tarde, ahora soy un habitual de ese gran trago).
Quiero que tú me cuentes, querido compañero.

Un abrazo fuerte.
 
Creo que no captaste mi metáfora del equilibrista, estimado Andreas: no quise insinuar que el terceto de marras sea ripioso, sino hacerte notar que «olvido» no rima en consonante con «olivo».
abrazo
Jorge
¡Alucinante! En lo morros lo tenía. Un ejemplo de esas falsas consonancias, ¿no? Como árbol-mármol, libre-tigre, estanque-brillante, que siendo asonantes se escoran a la consonancia. Fíjate que me llegó a saber a ripio, jaja. Voy a ver qué solución le encuentro. No se te escapa una, amigo. ¡Gracias!
Un abrazote.
 
Filosóficos, profundos, hermosos versos. Me ha gustado especialmente este:


Una lectura muy agradable. Un abrazo. Luis

¡Querido Luis! Encantado de que te gustase el poema. Un gusto saber de tu lectura.
El verso que remarcas es de mis preferidos; una metáfora que me ubica con mucha precisión.
A ver si saco tiempo para subsanar la falsa rima que me identificó el compañero Jorge.
¡Un abrazo y buena semana!
 
Última edición:
JOVEN O NO JOVEN, ESA ES LA CUESTIÓN

Cuando la juventud entra en combate
nada termina porque todo empieza
y la vida se vive sin debate.

El joven es la ola que tropieza
contra la playa virginal del pecho
descubriendo en su espuma la pureza.

¡La vida es para él tan solo un hecho!
Un relámpago añil, un brote verde
que se eleva ante el fósil del helecho.

El tiempo no lo gana ni lo pierde
porque es suyo el instante que concentra
el tiempo que te besa y no te muerde.

¡El joven busca sin buscar y encuentra
su piedra de Rosetta en la espesura!,
y cuanto más la esquiva, más se adentra…

Y en su conspicua y demencial cordura
acaricia las ondas de su cable
al filo de una nada prematura.

El joven deja que su ser le hable
mientras el cielo asiste estupefacto
ante su ahora puro e incontestable.

—Si el ayer es un beso sin contacto
el ahora es un clímax que eyacula
hallazgos que trascienden en el acto.—

Y ese joven hierático bascula
suspendido en los sueños de su alambre…,
pero el tiempo ya gira y se postula.

Y así, al poco, una paz calma el enjambre.
Su coraje se viste de franela
y un empacho vital le roba el hambre.

Cuando uno ya no es joven se consuela
con que lo bello es bello si termina
y otras frases que nacen de la estela.

El no joven perdió a su golondrina
y en el silencio de su nido late
un tomate maduro de piel fina.

¡Es un quiero y no puedo!, un aguacate
que se palpa y se posa en la balanza,
un tiempo que amenaza con dar mate.

Es un pasmo de auxilio que no alcanza,
un buñuelo relleno de pasado,
un mar de fondo y su inquietante danza.

Pero es cierto, también, por otro lado,
que empiezas a querer al niño aquel
que aguardaba, paciente, en tu costado.

La luz azul te cubre con su miel
y en la mortaja del recuerdo vivo
te abrazas a la niebla del laurel...

¡No seas del instante un fugitivo
y encuentra el manantial que reverbera
en el óleo del fruto de tu olivo!

¡Se trata de vivir la vida entera!;
ser frutos de la luz y de sus sombras,
hacer por que la vida te requiera
y así sentirte en paz cuando te nombras.


Kalkbadan
En Madrid, a 4 de diciembre de 2020
Llegar siempre es un triunfo; al menos a estos tercetos encadenados que exponen un viaje, ese que nos incluye.
Ya te lo leí hace algún tiempo y me lo guardé con enlace incluido.
Un abrazote, Andreas, desde todas las edades.
 
Llegar siempre es un triunfo; al menos a estos tercetos encadenados que exponen un viaje, ese que nos incluye.
Ya te lo leí hace algún tiempo y me lo guardé con enlace incluido.
Un abrazote, Andreas, desde todas las edades.
¡Alonso! Disculpa, compañero, por tardar tanto en responder.
Es un poema que creo que adquiere cierta conexión con lectores que tenemos ya cierto trote vital, jaja.
Me alegra muchísimo que te gustara. Espero que todo bien, amigo.
Un abrazo fuerte y hasta pronto.
 
JOVEN O NO JOVEN, ESA ES LA CUESTIÓN

Cuando la juventud entra en combate
nada termina porque todo empieza
y la vida se vive sin debate.

El joven es la ola que tropieza
contra la playa virginal del pecho
descubriendo en su espuma la pureza.

¡La vida es para él tan solo un hecho!
Un relámpago añil, un brote verde
que se eleva ante el fósil del helecho.

El tiempo no lo gana ni lo pierde
porque es suyo el instante que concentra
el tiempo que te besa y no te muerde.

¡El joven busca sin buscar y encuentra
su piedra de Rosetta en la espesura!,
y cuanto más la esquiva, más se adentra…

Y en su conspicua y demencial cordura
acaricia las ondas de su cable
al filo de una nada prematura.

El joven deja que su ser le hable
mientras el cielo asiste estupefacto
ante su ahora puro e incontestable.

—Si el ayer es un beso sin contacto
el ahora es un clímax que eyacula
hallazgos que trascienden en el acto.—

Y ese joven hierático bascula
suspendido en los sueños de su alambre…,
pero el tiempo ya gira y se postula.

Y así, al poco, una paz calma el enjambre.
Su coraje se viste de franela
y un empacho vital le roba el hambre.

Cuando uno ya no es joven se consuela
con que lo bello es bello si termina
y otras frases que nacen de la estela.

El no joven perdió a su golondrina
y en el silencio de su nido late
un tomate maduro de piel fina.

¡Es un quiero y no puedo!, un aguacate
que se palpa y se posa en la balanza,
un tiempo que amenaza con dar mate.

Es un pasmo de auxilio que no alcanza,
un buñuelo relleno de pasado,
un mar de fondo y su inquietante danza.

Pero es cierto, también, por otro lado,
que empiezas a querer al niño aquel
que aguardaba, paciente, en tu costado.

La luz azul te cubre con su miel
y en la mortaja del recuerdo vivo
te abrazas a la niebla del laurel...

¡No seas del instante un fugitivo
y encuentra el manantial que reverbera
en el óleo del fruto de tu olivo!

¡Se trata de vivir la vida entera!;
ser frutos de la luz y de sus sombras,
hacer por que la vida te requiera
y así sentirte en paz cuando te nombras.


Kalkbadan
En Madrid, a 4 de diciembre de 2020
Leer un poema tuyo es gozar por partida doble, primero por el poema, que nunca defrauda, y segundo por las interesantes respuestas que dejas a estupendos comentarios de otros compañeros.
Dicho esto, comparto totalmente tu visión sobre ser joven o no, y me ha llamado la atención esta estrofa....

El no joven perdió a su golondrina
y en el silencio de su nido late
un tomate maduro de piel fina.
.... que me encanta.

Gracias, Andreas, ha sido todo un lujo poder disfrutarlo.
Un fuerte abrazo.
Javier
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba