Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Una nochebuena, la buena noche se atrevió a soplar la llama de nuestras velas
y las velas se apagaron, nos vimos a oscuras. Callaron panderetas,
las zambombas se alejaron y los mazapanes se dibujaron de siluetas
sobre un mantel vestido de ciervos, nieve y papa noeles con las manos abiertas.
Nos pareció sentir un abrazo. Nos creímos escuchar un poema,
nos sentimos sentirnos los labios, nos rozaron las ropas y nos temblaron las piernas
y se nos juntaron las manos y los dedos nos jugaron bajo la mesa
y desde ese día siempre supimos que nuestro cielo nos tenía las puertas abiertas.
Crecimos, pasaron navidades y nos dimos las buenas noches en cada nochebuena,
nos pintamos de canas, se nos cansaron los años y un día le dimos la mano al aire y la espalda a la tierra
y desde allí donde las almas juegan a volar mientras juegan que vuelan
algunas noches jugamos a soplarle a la noche la llama de alguna vela
sin darnos cuenta de que esa noche es otra vez otra noche de nochebuena.
y las velas se apagaron, nos vimos a oscuras. Callaron panderetas,
las zambombas se alejaron y los mazapanes se dibujaron de siluetas
sobre un mantel vestido de ciervos, nieve y papa noeles con las manos abiertas.
Nos pareció sentir un abrazo. Nos creímos escuchar un poema,
nos sentimos sentirnos los labios, nos rozaron las ropas y nos temblaron las piernas
y se nos juntaron las manos y los dedos nos jugaron bajo la mesa
y desde ese día siempre supimos que nuestro cielo nos tenía las puertas abiertas.
Crecimos, pasaron navidades y nos dimos las buenas noches en cada nochebuena,
nos pintamos de canas, se nos cansaron los años y un día le dimos la mano al aire y la espalda a la tierra
y desde allí donde las almas juegan a volar mientras juegan que vuelan
algunas noches jugamos a soplarle a la noche la llama de alguna vela
sin darnos cuenta de que esa noche es otra vez otra noche de nochebuena.