Un banco para reposar--

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
La luz florece sobre el cristal

se rompe como en un parto

día tras día.



Calienta el cuerpo transparente

atravesándolo en una caricia.



En el centro del salón

la chimenea arde roja y lenta.



A menudo

es la linde imprecisa

la que nos obliga a andar,

y el dolor el que nos empuja a la felicidad,

a esa felicidad tenue y escurridiza,

mientras la paladeamos hiere

y te ata en un nudo conocido de tristeza.





Mas tarde

el dolor desaparece,

quedando la pequeña vida

engarzada en la rutina,

la vida que colorea

los diminutos momentos

repleto de todas las cosas

que te hacen suspirar.



La vida tiene siempre

un trocito de placer dentro

y un banco para reposar.
 
La luz florece sobre el cristal

se rompe como en un parto

día tras día.



Calienta el cuerpo transparente

atravesándolo en una caricia.



En el centro del salón

la chimenea arde roja y lenta.



A menudo

es la linde imprecisa

la que nos obliga a andar,

y el dolor el que nos empuja a la felicidad,

a esa felicidad tenue y escurridiza,

mientras la paladeamos hiere

y te ata en un nudo conocido de tristeza.





Mas tarde

el dolor desaparece,

quedando la pequeña vida

engarzada en la rutina,

la vida que colorea

los diminutos momentos

repleto de todas las cosas

que te hacen suspirar.



La vida tiene siempre

un trocito de placer dentro

y un banco para reposar.


Muy cierto, aunque a veces, tantos suspiros no dejan ver el banco de la paz... Un placer visitarla. Saludos
 
La luz florece sobre el cristal

se rompe como en un parto

día tras día.



Calienta el cuerpo transparente

atravesándolo en una caricia.



En el centro del salón

la chimenea arde roja y lenta.



A menudo

es la linde imprecisa

la que nos obliga a andar,

y el dolor el que nos empuja a la felicidad,

a esa felicidad tenue y escurridiza,

mientras la paladeamos hiere

y te ata en un nudo conocido de tristeza.





Mas tarde

el dolor desaparece,

quedando la pequeña vida

engarzada en la rutina,

la vida que colorea

los diminutos momentos

repleto de todas las cosas

que te hacen suspirar.



La vida tiene siempre

un trocito de placer dentro

y un banco para reposar.
Es poema total que en su recorrido traza los grandes significados de este oficio de vivir; se necesita experiencia y una sublime sensibilidad para escribir así, querida poeta María.

Te mando un fuerte abrazo de fin de año y mis sinceros deseos de bienestar para este 2021. Felicidades.
 

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