BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la tierra, al margen.
Guirnalda sostenida
aire y viento soslayado.
Materia virgen e indescifrable.
Pelo vacío y roto, la lánguida
ofrenda de tus ojos impositivos.
Recabo el galopar de tu humo
el florecer de los almendros bajo
esta tumba de obsidiana.
Rumor que acompaña, allá abajo,
los arquitrabes esenciales del río.
Sus especias terrestres y demoradas.
Visito el espacio, la sacudida mortal
del llanto o del espasmo, virginal y dulce.
Rastrojos calcinados, manos que adolecen,
sustituyendo su cuerpo de vertical avaricia,
de roble vacilante.
En la tierra, sí, marginal o exiliado.
Estático dolmen. Las flores son instantes
que miran una extensa luna impávida,
débil y frecuente.
©
Guirnalda sostenida
aire y viento soslayado.
Materia virgen e indescifrable.
Pelo vacío y roto, la lánguida
ofrenda de tus ojos impositivos.
Recabo el galopar de tu humo
el florecer de los almendros bajo
esta tumba de obsidiana.
Rumor que acompaña, allá abajo,
los arquitrabes esenciales del río.
Sus especias terrestres y demoradas.
Visito el espacio, la sacudida mortal
del llanto o del espasmo, virginal y dulce.
Rastrojos calcinados, manos que adolecen,
sustituyendo su cuerpo de vertical avaricia,
de roble vacilante.
En la tierra, sí, marginal o exiliado.
Estático dolmen. Las flores son instantes
que miran una extensa luna impávida,
débil y frecuente.
©